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Canarias es la región con menor tasa de mortalidad cardiovascular

   

EUROPA PRESS | Santa Cruz de Tenerife

El índice de muertes por causa cardiovascular en Canarias es del 22,85 por ciento, lo que sitúa al archipiélago como la comunidad autónoma con menor tasa de defunciones por esta causa. La población canaria reduce en casi ocho puntos las muertes por enfermedades del sistema circulatorio respecto al resto de España (30,09%) y tras doce años consecutivos, sigue con su tendencia decreciente.

En cuanto a sexos, tanto los canarios como las canarias siguen ocupando la mejor posición, con un índice de mortalidad del 24,07% para ellas y del 21,79% para ellos. Estos datos reflejan que las muertes por patologías cardiovasculares en las islas siguen estando por debajo de la media española situada en 33,58% en las mujeres y en 26,77% en el caso de los hombres. En cifras absolutas, Canarias pasa de 3.468 fallecimientos por motivo cardiovascular en 2012 a 3.112 en 2013.

El presidente de la Sociedad Canaria de Cardiología, el Dr. Antonio Miguel Barragán Acea, afirma que la evolución de la mortalidad por enfermedad cardiovascular en las islas es un dato “muy esperanzador”, sumado al hecho de que el archipiélago tiene una esperanza de vida de las más altas de Europa.

Sin embargo, considera que aún quedan asignaturas pendientes, pues teniendo en cuenta los factores de riesgo, los índices de obesidad, la diabetes y la hipercolesterolemia continúan siendo muy elevados en Canarias. Por ello, recomienda incidir en los mensajes de prevención. Además, el Dr. Barragán advierte que existen problemas estructurales y organizativos debidos a los inconvenientes derivados del fragmentario insular del territorio que dificultan la implantación de estrategias regionales de tratamiento para el infarto de miocardio o la insuficiencia cardíaca.

Según datos del INE sobre las causas de mortalidad del año 2013, la enfermedad cardiovascular sigue manteniéndose como la primera causa de defunción en España por encima del cáncer y de las enfermedades respiratorias. El Dr. José Ramón González, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), señala que las enfermedades cardiovasculares “matan 65 veces más que los accidentes de tráfico”, por lo que propone realizar más esfuerzos para frenar su impacto.

Entre otras medidas, aconseja seguir promoviendo la investigación, desarrollar programas para la prevención de la muerte súbita en la calle, que incluyan formación a personal no sanitario en reanimación y más desfibriladores en lugares públicos, así como campañas de educación para la salud en el conjunto de la población, especialmente en los niños.

Así, las enfermedades cardiovasculares provocaron en el año 2013 un total de 117.484 defunciones, es decir, uno de cada tres fallecimientos que se produjeron en nuestro país. Tras el repunte en cifras absolutas del periodo anterior, las defunciones por causa cardiovascular han logrado un descenso de 4.600 fallecimientos, lo que se traduce en un 30,09% en 2013 frente al 30,3% de 2012.

MÁS MORTAL EN MUJERES

Por lo que respecta a la diferencia de sexos, la mujer española muere casi un 9% más que el hombre por enfermedad cardiovascular en España, 35,58% frente al 26,77% en los hombres, lo que representa más de 10.500 defunciones de diferencia (63.997 femeninas y 53.487 masculinas). Esta diferencia sigue creciendo año tras año, y en 2013 ya fue un punto y medio superior a 2012.

“La enfermedad cardiovascular es más mortal en la mujer por diversos motivos, esencialmente porque suele padecerla a una edad más avanzada y porque acude más tarde al médico”, explica el presidente de la SEC. “No sólo resulta necesaria más investigación en la enfermedad cardiovascular de la mujer, sino que también conviene incidir en mayor medida en la prevención. Es preciso quitar la idea de que la mujer está protegida frente a estas patologías”, apunta.

Por tipo de enfermedad, las cerebrovasculares siguen siendo la primera causa de defunción tanto en hombres (11.593) como en mujeres (16.257). En varones, el infarto, con 9.733, es la segunda causa cardiovascular de fallecimiento. Las enfermedades hipertensivas han sido más letales en las mujeres (7.595), pero siguen ascendiendo un año más en ambos sexos, provocando 11.243 muertes.

Por comunidades autónomas, Galicia (33,73%), Andalucía (32,99%) y Asturias (32,81%) son las que cuentan con un porcentaje de mortalidad por causa cardiovascular más elevado; mientras que Canarias (22,85%), Madrid (26,30%) y País Vasco (27,48%) son las de menor mortalidad cardiovascular.

PRIMERA CAUSA DE MUERTE

Para la SEC, estos datos siguen poniendo de manifiesto la necesidad de frenar la afectación de la enfermedad cardiovascular, ya que no solo es la
primera causa de muerte en nuestro país, sino también en el resto de países desarrollados. Por ello, y en el marco de la conmemoración del Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular, la SEC recuerda que hasta el 80% de estas enfermedades podrían prevenirse controlando los factores de riesgo cardiovascular.

En este sentido, el 71,3% de los pacientes atendidos en los servicios de cardiología y el 40% de los atendidos en atención primaria son hipertensos; uno de cada dos adultos españoles tiene las tasas de colesterol LDL elevadas (por encima de 200ml/dl); el 36,65% de la población adulta española sufre sobrepeso y el 17,03% obesidad, y el 35,86% de los hombres y el 46,64% de las mujeres son sedentarios.

A esto hay que sumar que el 4,54% de los mayores de 15 años toman alcohol, de manera intensiva, al menos una vez al mes; el 26,96% de los españoles fuma diaria u ocasionalmente (casi 12,6 millones de personas), y más de 4,5 millones de españoles padecen diabetes tipo 2, el 12% de la población total de España.

Por todo ello, la SEC considera imprescindible controlar estos factores de riesgo, pues tener uno aumenta muy significativamente las posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular, pero tener más de un factor de riesgo multiplica exponencialmente estas probabilidades. Tan solo siguiendo una dieta equilibrada, practicar ejercicio de manera regular y abandonar el hábito tabáquico, podrían reducirse las estadísticas de enfermedad cardiovascular. Y si ya se padece la enfermedad, será necesario adoptar estos buenos hábitos de vida y seguir el tratamiento prescrito por el especialista.