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después del paréntesis >

Cáritas – Por Domingo-Luis Hernández

   

De todos es sabido: Cáritas y el PP son la misma cosa. Tanto una como el otro confirman el auxilio a los desamparados. De manera que para Hacienda las donaciones dadas al PP para algunos menesteres (aunque se repruebe su legalidad) son igual que los platos de comida de la organización católica para los indigentes, servicio social, bien público. Tal cosa explica, pues, que el Gobierno del PP fuera tan generoso con los bancos y no cuente con un euro para salvar del desastre a los desahuciados. El organigrama caritativo del PP es, por tanto, claro y rotundo. Que la banca no pueda pagar sus deudas no es equiparable a que no puedan pagar su casa los hipotecados. En un caso el equilibrio financiero sentencia; en el otro un obstáculo consuma al Gobierno-PP por cuestiones de principio, no vaya a ser que los confundan con comunistas. La metáfora, pues, es exclamativa: Cáritas y PP. Y habríamos de preguntarnos si es semejante PP y Cáritas. De donde, ¿qué aduciría el juez de turno si la institución tal denunciara al dicho PP por usurpación de funciones? Sin denuncia, porque nadie de Cáritas ha dicho ni mus, ¿pago compensatorio? Silencio reparador, por si acaso. Y en esas andamos, en dura lucha contra la salud mental. Porque si fuéramos razonables aduciríamos que la derecha con mayoría absoluta en España se enseña contra la ecuanimidad y por lo mismo debiéramos recomendarle a los regentes anunciados que hay palabras que no se deben pronunciar. Pero las enuncian. Grave panorama. De seguir así, es posible que la próvida Hacienda nos haga creer que defrauda según quién. Los partidos no, los particulares sí. Y que arree quien debe de arrear… De manera que o aceptamos, para esquivar los movimientos bruscos, lo que los abnegados precisan demostrarnos, que nuestro coeficiente intelectual es el que ellos aducen que es, o les damos una sorpresa en cuento nos dejen votar. Si lo segundo, cabe acreditar que la espoleta de esos discursos suma enjundia a su sentencia, en tanto cuando los cogen por el cuello (pobre juez Ruz) ponen las cartas boca arriba: el Cáritas-PP muestra idéntica sustancia que el macabro triunfalismo de Rajoy (una pantomima), bajar ahora el IVA a la cultura, otros pormenores de bien ver, que la corrupción de Gürtel no es corrupción, que a los gerentes no los colocó nadie en su lugar o que tenga que explotar una bomba atómica en medio de Castilla para que el presidente en cuestión dé explicaciones en el Parlamento. Presidente que debiera estar recogido en su casa desde hace ya algún tiempo, como hubiera ocurrido en cualesquiera de los países civilizados que nos rodean.

De manera que vayan ustedes a saber qué ocurrirá con ese gran invento del PP que se llama Podemos. Porque ante los antisistema es preciso reaccionar, cual se reclamará en Andalucía tras las elecciones de hoy. Solo un pacto en la agenda del honor: PP-PSOE (como PP-Cáritas, que no Cáritas-PP). Eso es lo razonable, para salvar a la España de todos conocida. De donde, el partido que ha gobernado durante una legislatura con decretos leyes y sin atender en lo más mínimo a eso que se llama consenso, proclama: antipatriotas. Quienes no se avengan a compartir la carta de la probidad así se llaman.

Aviso sublime a la responsabilidad, don supremo de la democracia.