X
desde la óptica>

De cartón piedra – Por Javier Rabanal

   

Dice mi amigo Jorge (el gomero) que Neymar no está obligado a rendir porque es joven. Y claro, uno piensa que aún le queda margen de mejora, pero lo que seguramente no le queda es margen para cobrar mucho mejor. Vamos, que desde que su padre olió el dinero, pidió todo lo que pudo. Si cobras como un crack, debes rendir como tal. Las excusas no valen cuando te vendes como uno de los mejores del mundo.

Todo esto viene a colación del último partido del Tenerife, frente al Barcelona B. Como yo soy un ignorante con respecto a los jugadores que van saliendo de las diferentes canteras, no recuerdo que se hablara tanto de la llegada de los Xavi, Iniesta o Puyol. Simplemente llegaron. Más tarde un tal Guardiola se paseó por la Tercera División (partido contra el Castillo del Romeral incluido en los play-off) con gente como Busquets o Pedro, pero la noticia era Pep en el banquillo acompañado por un desconocido: Tito Vilanova.

Ahora que todo se puede ver por internet y que cualquier niño con una consola puede saber más de promesas que muchos directores deportivos, a este Barcelona B se le ha dado más bola que el fútbol que reparte sobre el campo. Los Patric, Adama, Dongou o Sandro pueden tener un futuro muy brillante, pero su presente es incierto en lo individual y negro en lo colectivo.

Un par de arrancadas valieron al filial para hacer dos goles a un Tenerife que en la segunda parte con uno más vejó a los de Vinyals generando más de diez ocasiones claras de gol. De resto el filial azulgrana no se pareció en nada a lo que dice ser y sus estrellas llegaron incluso a perder los papeles a lo largo del choque. El filial es de mentira, de cartón piedra.

Mucho ruido y pocas nueces de esta nueva generación azulgrana a la que solo salva en el club la prohibición de fichar. Una vez el club catalán pueda volver a reforzarse, difícil será ver a varios de estos chicos triunfar en el primer y exigente equipo. Del Tenerife poco que decir. Error de la presión en medio campo, Cámara y Carlos Ruiz en el primer gol. Poca más historia en el penalti del segundo y mucho dominio para poco premio en el segundo acto. Atrás Albizua freno al todopoderoso Adama, en el medio Suso desbordó y puso más de dos asistencias (sólo cuentan las que entran, pero poner puso más) y arriba Maxi empieza a parecer la piedra angular por delante de Ifrán (me sigo quedando con el segundo).

Otro empate con sabor a derrota, pero que denota el aumento en la exigencia de una plantilla que de la mano de Agné ha incluido en su repertorio ofensivo incluso un ramillete de jugadas ensayadas que cerca estuvieron de surtir efecto. Todavía queda mucho, pero el equipo parece navegar por aguas tranquilas hacia la ansiada permanencia.