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Sin pelos en las teclas>

Darwin sin saberlo – Por Cecilio Urgoiti

   

En este país de corte mariana y no por la presidencia, que también, sino por ser, en boca del anterior dictador, la reserva espiritual de occidente, se ha llegado a rizar el rizo y hoy tenemos un Gobierno con un ministro que le pone medallas a la virgen y otro que actúa como si quisiera que las medallas se la ponga a él y los demás orando para obtener Mercedes o Ferraris. Espero que esas medallas no sean de oro, pues la Iglesia católica ya se lleva bastante de los presupuestos y en el otro caso, si fuera de metal precioso no se la puede llevar, ya que supera los 20 euros. Señor Wert, si la religión se estudia en las escuelas, si forma parte de la nota media, y si además sirve para el adoctrinamiento mas vulgar, usted no puede ser ministro sino de los católicos y a mi no me representa ni me puede gobernar, es usted vergonzoso y no sabe lo que es la ética, motivo más que suficiente para no ocupar la silla que ocupa. El artículo 16.3 de la Ley Fundamental del 78 establece de forma muy sutil que el Estado se declara seguidor de la religión que más se practica en el momento y bien sabemos de dónde veníamos y donde nos llevaron. Utilizando el término de aconfesional, vemos cómo se puede financiar y hasta publicar las oraciones en el Boletín Oficial. Los legisladores de las Cortes pseudoconstituyentes lo hicieron de esta forma y la mayoría refrendamos muchos vocablos tenues y etéreos: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”. Así de claro, la Carta Magna española excluye la posibilidad de un estado laico o independiente de cualquier organización o confesión religiosa. El Estado español, según esa ley fundamental, que por cierto se puede cambiar al antojo de los intereses económicos e incluso a instancias de la UE, no puede ser indiferente ante el hecho religioso y está obligado, con el texto constitucional en la mano, a cooperar con las distintas confesiones y muy en particular con la Iglesia católica, firmando, como firmó, un concordato con la mas altas instancias católicas que ya supera los 11.500 millones de euros por año, no en el total. Mientras los meapilas del Gobierno se dan golpes de pecho y elevan cánticos a Dios para que les dé votos y les hagan los mítines desde los pulpitos y entre oración y rezo, sacan adelante una reforma penal que criminaliza la pobreza, pues al solidarizarnos con un desahucio, por ejemplo haciéndonos presente en dicho acto, nos colocamos frente a la ley y si aun hace falta algo más, pues los jueces pueden fallar a favor de la ética y la equidad, se nos puede aplicar multas, a través de esa ley mordaza de nuevo cuño. Para cada roto hay un descosido y ahora como antes se trata de atar y dejar bien atado todo. El BOE se ha convertido en el nuevo catecismo, sustituyendo al del padre Ripalda que su primera edición data de 1916, llegando el boletín oficial a rectificar “la teoría de la evolución” de Darwin y haciéndonos ver que solo Dios creó todo y existe por obra y gracia de él. Menos mal que yo no creo en dios y bien sabe dios por qué.