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Eduardo Doménech: “Me han ofrecido saltar a la política, pero mi único partido es la Universidad”

   

Eduardo Doménech, rector de la Universidad. / DA

Eduardo Doménech, rector de la Universidad. / DA

SARAY ENCINOSO / JOSÉ LUIS CÁMARA | La Laguna

Llega el momento de ceder el testigo. Eduardo Doménech (Valencia, 1948) está a punto de abandonar el Rectorado de la Universidad de La Laguna. En esta entrevista analiza las próximas elecciones y, sobre todo, los ocho años que ha pasado batallando para conseguir que la institución capeara una crisis que ha sido muy dura. Ha tenido tiempo para arrepentirse de algunas decisiones, pero también para sentir enorme satisfacción por los logros cosechados.

-Han pasado casi ocho años desde que llegó a este despacho. Han pasado cosas buenas y malas, pero ¿de qué se arrepiente?

“Es complicado, uno tiende a no arrepentirse de nada, pero hay algunos temas que habría enfocado de forma diferente. El primero es el caso Amec. Creo que podíamos haber optado por otras fórmulas, como la mediación. La segunda de las cuestiones que me he planteado es si el mejor camino para conseguir las cosas ha sido el enfrentamiento que he tenido con las autoridades, sobre todo durante el segundo mandato y en concreto con la Consejería de Educación. A veces no sé si estamos recibiendo un castigo o es que realmente no hay medios suficientes para mejorar la situación de la Universidad. En cualquier caso, volvería a hacerlo, porque yo estoy aquí para defender los intereses de la Universidad”.

-Ha dicho que se ha sentido ninguneado por el Gobierno. ¿Y en comparación con la Universidad de Las Palmas?

“No. Cada universidad ha defendido sus intereses. Me he sentido ninguneado por la Consejería de Educación, que es la que tiene las competencias en Universidades, y en concreto en este segundo mandato. En el primero tuvimos diferencias, había puntos de desacuerdo, pero había un diálogo permanente que en esta ocasión no hemos tenido con el consejero”.

-Entonces, ¿prefiere a Milagros Luis Brito antes que a José Miguel Pérez?

“Bueno, hay que ponerlos en su contexto. En 2007 había una buena situación económica. Sería injusto no tenerlo en cuenta. El contexto es peor ahora, aunque es verdad que en este segundo mandato ni siquiera se ha definido cuál es el objetivo de las dos universidades canarias. Creo que las cosas se podían haber hecho de otra forma incluso sin dinero”.

-Quizás este tiempo que se ha perdido puede pasarle factura a la Universidad en el futuro.

“Todo pasa factura, de una forma o de otra. Aquí y en muchas otras comunidades los políticos nos han dejado a nuestra suerte. Solo en algunas regiones se ha hecho un esfuerzo en educación”.

-Ustedes han llevado al Gobierno de Canarias ante los tribunales, pero siguen teniendo diferencias respecto a la deuda. ¿Cuánto dinero les debe el
Gobierno de Canarias?

“Hay una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias que valora en 27 millones la parte de deuda que no es cuestionable, y luego hay 12 millones que la ULL reivindica por el cumplimiento de determinados objetivos, algo que contemplaba el contrato programa de entonces. El TSJC no quiso entrar a valorar el cumplimiento de estos indicadores, pero estaríamos hablando, si calculásemos que tenemos derecho a aproximadamente la mitad de esos 12 millones, a una deuda de unos 32 o 33 millones. El Gobierno recurrió y ahora estamos a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo”.

-Si la sentencia llega en unos meses el nuevo rector lo va a tener bastante más fácil que usted, ¿no cree?

“Las instituciones están por encima de las personas. Si se consigue en el mandato siguiente, será muy bueno para la Universidad, y me alegraré tanto como si estuviera de rector”.

-¿Qué candidato, de los tres que de momento han manifestado su intención de sucederle, considera que llevaría a cabo una política más continuista con la suya?

“Todavía no conozco las candidaturas, pero tengo que ser neutral como rector y lo voy a ser. Los candidatos presentan el día 8 su programa de proyecto y su equipo; hasta entonces no sabré qué elementos de cambio y de continuidad plantean. No obstante, yo pertenezco al grupo claustral de Renovación Convergente (RC) y la candidata oficial es Olga María Alegre, y, por tanto, es la que está más afín a mí en este momento”.

-Renovación Convergente estuvo a punto de celebrar primarias para designar al candidato, pero en el último momento uno de los catedráticos, Juan
Capafons, decidió no participar y presentar su candidatura al margen del grupo. ¿Beneficiará al tercer candidato, Antonio Martinón?

“Hubiésemos preferido que no ocurrieran así las cosas. Que dos personas, que además son amigos, se presenten por el mismo grupo, pero una de forma oficial, y la otra no oficial, crea una debilidad de estos dos candidatos con respecto al otro. Todas las opciones son posibles a priori, pero en principio es una debilidad tener un grupo fragmentado en dos facciones. Y por supuesto que puede favorecer al tercer candidato; sin lugar a dudas. En la primera vuelta posiblemente tenga más ventaja Antonio Martinón. En la segunda vuelta no sabemos lo que ocurrirá”.

-En su discurso de aniversario de la Universidad dijo que daba por cumplido el 80% de su programa. Si tuviera que elaborar otro, ¿cambiaría muchas cosas?

“No. Cuando me presenté al primer mandato hicimos un diagnóstico del estado de la Universidad y a partir de ahí desarrollamos un plan de gobierno. Había que hacer el Plan Estratégico de Investigación, el Plan de Igualdad, la reorganización del Personal de Administración y Servicios (PAS) y afrontar nuevos retos del Espacio Europeo de Educación Superior. Y todo con el mismo o menos personal. A partir de ese documento, que nos ha costado mucho trabajo elaborar, decidimos la fusión de centros”.

-¿Teme que cuando lleven los títulos a acreditar a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación Académica (ANECA), como pasó con la experiencia piloto de Periodismo, no cumplan los requisitos?

“Ya se ha mandado una memoria incorporando las modificaciones y ha venido informada favorablemente. Nos decían que no teníamos profesorado permanente, lo que ponía en entredicho las líneas de investigación de cara al futuro, y que no contábamos con técnicos sino con becarios para parte del manejo de las herramientas audiovisuales. La incongruencia era que la tasa de sustitución era del 10%; ahora ha subido al 50%. En cualquier caso, lo que es probable, porque eso ha ocurrido en todas las universidades, es que habrá que introducir mejoras en los títulos”.

-El gobierno no pone fácil las verificaciones. Ahora el Ministerio ha aprobado la reforma del 3+2…

“Nos están demandando una gran cantidad de datos y al mismo tiempo nos piden que cambiemos las titulaciones. Además, lo hacen sin saber cómo han ido. Los rectores creemos que no tiene mucho sentido. Si hay cosas que no funcionan bien con el 4+1, pues habrá que cambiarlas a ver si irían mejor con un 3+2. Pero hay que evaluarlas primero. Hay que recordar que si no hubiéramos hecho el cambio al 4+1 en su día ahora estaríamos en el 3+2 al que se quiere ir”.

-¿Cómo será la matrícula de la Universidad durante los próximos años y qué efectos la condicionarán?

“El factor fundamental será el demográfico. Los estudiantes de nuevo ingreso se han mantenido más o menos estables durante los últimos años. No obstante, el número de matriculados también dependerá de la situación económica. Si hay pocas becas y la gente sigue teniendo escasos recursos económicos, cada vez habrá más familias que manden a sus hijos a la Formación Profesional, porque es gratis”.

-El Gobierno de Canarias, con razón, ha puesto mucho empeño en mejorar la FP, y ha conseguido que por primera vez el número de alumnos en grados medios sea superior al de Bachillerato. ¿Cree que la Universidad ha sido la prioridad cero de la Consejería?

“Prioridad cero no, pero sí que creo que se ha apostado por mejorar más otras enseñanzas. Y ha habido mejoras, hay que reconocerlo. Las universidades nos hemos quedado estancadas, sin dinero y sin proyectos”.

-¿Ha habido un doble rasero a la hora de permitir la implantación de universidades privadas?

“Lo que hemos pedido los dos rectores de las universidades públicas de Canarias es que la normativa se tiene que aplicar con más rigor. El nivel de exigencia no ha sido lo riguroso que la propia ley establece. Y lo mismo respecto a los títulos”.

-¿Se ha planteado en algún momento saltar a la política? ¿Ha tenido ofertas?

“Al principio de mi mandato se me acusaba de tener una tendencia política u otra, pero he dado muestras de que no me he alineado con ningún partido político. He intentado mantener relaciones cordiales con todos y mi único partido ha sido la Universidad de La Laguna. Es verdad que ahora me han ofrecido posibilidades de pasarme a la política, pero no lo voy a hacer”.

-¿Prefiere volver a dar clases y estar en el hospital?

“Sí, prefiero volver a ser un profesor y un pediatra en el HUC”.

-¿Llegó a plantearse abandonar en algún momento?

“No, pero dudé mucho si presentarme a un segundo mandato. No me interesaba permanecer más a nivel personal, porque eso significaba descolgarme bastante de mi profesión, y me sigue gustando mucho mi doble profesión, la de profesor y la de pediatra. En ocasiones me he arrepentido de haber hecho el segundo mandato. Han sido cuatro años muy difíciles para mí, aunque también he tenido muchas satisfacciones”.

-Los candidatos a rector coinciden en que uno de sus grandes logros ha sido no tocar la plantilla a pesar de la crisis. ¿De qué se siente usted más satisfecho?

“Del Campus de Excelencia. De lo segundo es de que, a pesar de la crisis, hemos mantenido la plantilla. Una universidad puede tener unos edificios magníficos, pero si no tiene un buen profesorado, la docencia no será buena; y al revés sí puede ser”.

-Va a volver a la sanidad pública canaria, a dar clase, al HUC… y lo va a hacer en un momento complicado para la sanidad canaria. ¿Cómo percibe la situación?

“Sé que la sanidad está en una situación muy delicada. Yo me dedico especialmente a los prematuros, donde hay que manejar respiradores, monitores, medidores de la oxigenación.. Toda una serie de instrumental que no sirve solo para que un neonato sobreviva, sino para que lo haga sin secuelas. Y ahora mismo hay dificultades para la reposición de estos materiales. No hay tantas complicaciones con el personal. Es verdad que el Servicio Canario de Salud tiene problemas puntuales en las Urgencias, pero ya no hay dificultades para encontrar especialistas gracias a que hace años aumentamos el número de estudiantes de Medicina. Lo que hay que hacer es reorganizar y mentalizar a la población para que no sature las urgencias hospitalarias. Hay que conseguir que en los centros de salud se atiendan bastantes urgencias. Así y todo, considero que volver a la sanidad es un reto, pero a mí me gustan los retos”.