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El Gobierno estudia si disponer de una instalación para mascotas sospechosas de transmitir enfermedades

   

EUROPA PRESS | Madrid

El Gobierno está trabajando y evaluando la posibilidad de que España disponga de una instalación que permita albergar cualquier animal sospechoso de estar infectado por virus Ébola o por otros agentes patógenos considerados zoonóticos (pueden contagiar a humanos) y para los que no se dispongan de tratamiento o de vacuna, a raíz de la polémica suscitada por el sacrificio del perro Excalibur de la entonces enferma de ébola Teresa Romero.

Así consta en una respuesta del Gobierno al diputado de Compromís-Equo Joan Balvodí, en el Congreso de los Diputados, que ha sido recogida por Europa Press, y que fue lanzada al Ejecutivo a raíz del sacrificio del can, y después de que el Ministerio de Medio Ambiente emitiera un plan de contingencia frente a la sospecha de infección por virus de ébola en perros.

En dicho documento, recuerda el diputado valenciano en su pregunta, se especifica que “los pacientes asintomáticos no transmiten la infección” y que “el contagio se puede producir por contacto con animales vivos o muertos infectados”, al mismo tiempo que señala que se han documentado contagios en la especie humana por manipulación de animales vivos o muertos infectados, entre los que no se encuentran los perros. En concreto, habla de un estudio realizado en Gabón en el año 2001-2002.

“Se habla en el documento de un riesgo potencial, cuando nunca se ha demostrado la presencia de perros enfermos, condición indispensable para que se pueda producir el potencial contagio. Nunca se ha demostrado que los perros eliminen el virus, ni partículas del mismo”, critica, indicando por tanto que en España la decisión se adoptó en base a “simples suposiciones” por precaución, lo que lleva a la eutanasia de cualquier perro sospechoso, sin determinar antes si éste está infectado, “reconociendo que la decisión es política”.

ESPAÑA NO TIENE INSTALACIONES

En este sentido, avisa de que en España no hay ningún centro de ‘bioseguridad 4′, en el que los animales sospechosos deberían ser manipulados en animalarios de contención máxima.

Aquí recuerda el caso del perro ‘Bentley’ propiedad de una enfermera de Dallas enferma de ébola, que fue sometido a cuarentena de 21 días en una base naval abandonada que no se puede considerar como centro de ‘bioseguridad 4′, y devuelto a su propietaria una vez que se demostró que no tenía virus en su organismo.

“Insistimos en la similitud de ambos casos, independientemente del tiempo que estuvieron sus propietarias enfermas con ellos, que se ha utilizado como argumento para diferenciarlos”, argumenta Baldoví.

Por todo esto, quería saber si el Gobierno tenía previsto realizar un nuevo protocolo de actuación que contemple la creación, si es que se cree necesario, de un centro en el que los perros sospechosos puedan ser aislados, se determine si están o no infectados, y se actúe en consecuencia.

SE HA EVALUADO EL RIESGO

Así, el Gobierno explica también que, recientemente, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) evaluó el riesgo que podían suponer las mascotas (perros y gatos) en relación con la enfermedad del virus del Ébola y, fruto de esa evaluación, dice que se elaboró un informe científico en colaboración con el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), publicado el 4 de diciembre.

“En dicho informe científico se concluye que, la probabilidad de que una mascota que mantenga contacto directo con personas afectadas por la EVE, que manifiesten síntomas, pueda infectarse por el virus y, a su vez, pueda ser fuente de infección hacia otras personas, puede considerarse en un amplio rango desde baja a elevada”, indica, al mismo tiempo que asegura que “existe ese riesgo, que debe ser analizado y valorado caso por caso y de forma conjunta por las autoridades sanitarias competentes”.