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La importancia de hablar y de escuchar. Un debate por Tenerife – Por Carlos Alonso

   

Toda moneda tiene una cara y una cruz. Ese parece el destino de los seres humanos, que para saber lo que es dulce a veces tienen que saborear lo que es amargo. Hoy podemos comunicarnos a través de prácticamente todos los sistemas posibles y hay, sin embargo, gente que se siente sola. Hoy todo el mundo habla pero muy poca gente escucha.

Vivimos en un mundo maravilloso. Extraordinario. Jamás en toda la historia se habían sucedido tal cantidad de descubrimientos científicos y avances sorprendentes del saber. Es tal la cantidad de información que tenemos a nuestra disposición que los profesionales se van concentrado cada vez más en determinadas especialidades para poder abarcar todo el conocimiento en esa área. Internet y las redes sociales son una ventana al mundo y nos permiten acceder en cuestión de segundos a cualquier información que necesitemos. La red global es como un gigantesco cerebro, una gran base de datos a la que tenemos acceso a través de una terminal.Pero la red no es sólo un acúmulo de información, también son personas. Gente que interactúa, que escribe, que habla, que canta, que critica, que propone, que crea y difunde. He descubierto que en cualquier esquina te puedes encontrar con una idea sorprendente. Que en cualquier rincón de Tenerife o en cualquier hilo de conversación en una red social puede surgir una persona que con una frase te descubra la solución a un problema al que le venías dando vueltas hace mucho tiempo. No. No es que pase todos los días, pero pasa. Y si no estás escuchando lo que la gente tiene que decirte, te vas a perder el conocimiento de lo que piensan muchas personas que tienen el menos común de los sentidos, que es el sentido común. Esta semana, en los micrófonos de la Radio Club Tenerife de Cadena Ser, propuse a los candidatos del PP y del PSOE, Manuel Domínguez y Aurelio Abreu, que debatiésemos sobre el presente y futuro de nuestra Isla. Lo hice porque estamos en campaña electoral y en contra del consejo de muchos expertos que me recomendaron no ya que no propusiera un debate, sino que no aceptará ninguno porque no me favorecía. No estoy de acuerdo con ese consejo y no les he hecho caso. Y les quiero explicar por qué: creo que la gente tiene que escuchar lo que tenemos que decir los que aspiramos a ser sus representantes. Y lo que es más importante, yo también quiero escuchar lo que tienen que decir los dos representantes de estos partidos.

Hace no muchos años, al atardecer, nuestros abuelos se sentaban a la puerta de su casa con otros amigos y tenían una conversación tranquila sobre los asuntos del pueblo. Muchas ventanas de las casas tenían unos pequeños sillares a los lados, los asientos de riñera, porque la gente se sentaba allí para ver pasar a la gente y hablar con los vecinos. Y en las casas, después del zaguán, la “sala de estar” o el “recibidor” eran realmente espacios para estar y recibir a las personas que venían de visita a tomar un café y a hablar. La conversación era la manera en que nuestros abuelos tenían conocimiento del mundo y de la gente de su entorno. Las personas hablaban y se escuchaban.

Hoy hablamos mucho más, pero tengo la sensación de que escuchamos mucho menos. Nos llegan mensajes por todos lados, desde el teléfono a las redes sociales, desde la televisión a la radio, en la prensa o en la calle. Pero como pasa con la información, a veces es en tal cantidad que nos saturamos y dejamos de prestar atención.

Creo en la necesidad de hablar y de escuchar. Y creo que uno de los retos que esta sociedad tiene que plantearse es volver a valorar a los demás como una fuente de conocimiento. Estoy seguro de que un debate entre los tres candidatos al Cabildo de Tenerife hará que la gente aprenda más de su isla y nosotros mismos aprendamos más. Estoy en Coalición Canaria porque no quiero que me digan desde Madrid lo que debo o no debo decir o hacer y porque nuestro compromiso es sólo y exclusivamente con nuestro pueblo de Tenerife.

De eso estoy absolutamente seguro. Pero eso no quiere decir que tenga ni todas las verdades ni todas las razones. Quiero seguir dispuesto a hablar y a explicar mis ideas, pero también a escuchar las de los demás.

*PRESIDENTE DEL CABILDO DE TENERIFE