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Informar, persuadir y recordar – Por Antonio J. Padrón

   

Ni tanto ni tampoco, es una de las frases que más transmitimos a nuestros clientes, no podemos dejar abandonada la actividad comercial durante horas, días o incluso meses o, por el contrario, estar “taladrando” absolutamente todos los días al mercado. Uno de los ámbitos donde más “se peca” en este sentido son las redes sociales, y repito la segunda palabra porque parece que mucha gente no se ha parado a leerla: sociales. Esta palabra quiere decir que si tu creas los perfiles de tu empresa en Internet, no puedes tener algo automatizado, contando todos los días exactamente lo mismo, y varias veces al día.

Un caso muy común en este tipo de medios son las personas primerizas que piensan que por más que publique, más me verán, y desgraciadamente para ellos lo que provoca es justamente lo contrario. Cuando hablamos de comunicar, debemos centrarnos en tres puntos básicos: informar, persuadir y recordar. Informar porque es la base por la que comenzar, saber transmitir exactamente de forma clara y precisa lo que ofreces y esto, que parece una obviedad, es una auténtica utopía para muchas personas, como por ejemplo con las páginas webs donde, hasta hace muy poco, tener un website con gran cantidad de secciones y compleja, era sinónimo de innovación, y se está demostrando a día de hoy que no consiguen el objetivo para el que son creadas: informar, ya que el cliente no encuentra lo que necesita.

El segundo aspecto a tener en cuenta es el de saber persuadir. Muchas veces son los clientes quienes ya conociendo nuestros productos vienen y los compran. Sin embargo, en otras ocasiones debemos de “estimular” el mercado, transmitirle que puede que le interese un servicio, el cual no se había planteado, y de esta forma crearle una necesidad para que lo adquiera. Esto son por ejemplo las famosas promociones 2×1 o la semana de las rebajas.

El último punto es el más peligroso y es donde más se falla: recordar. Debemos de recordar al mercado que estamos ahí, que seguimos existiendo para que no se olvide de nosotros. Cuando digo que es donde más se falla es debido a que mucha gente realiza la misma campaña una y otra vez, sin innovar, sin cambiar absolutamente nada y eso hace que el cliente pierda el interés porque es algo que ya conoce.

Te pongo un ejemplo: cuando vas caminando por la calle y te reparten un flayer de “compro oro” lo coges el primer día, lo miras, lo revisas, puede que en la gran mayoría de los casos lo cojas el segundo día en la misma calle y a la misma hora por la que pasas pero ¿y el tercero? Efectivamente, ni siquiera quieres tenerlo porque ya sabes qué es y que ofrece y lo que es más preocupante, es que a lo largo de los días, te vuelven a recordar exactamente lo mismo, con lo que comienza a generar un clima negativo hacia esa marca o empresa.

Y ahora… ¿dejamos de pensar tanto en nosotros mismos y comenzamos a preocuparnos un poco más por nuestros clientes? ¡Adelante!

*Consultor de Marketing. Sociment
@AntonioJPadron