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Las letras de las canciones – Por Caco Senante

   

En las letras de las canciones podemos encontrar cualquier cosa. Desde ese poema que merece un monumento a la sensibilidad y al buen gusto, a un auténtico tratado de filosofía, pasando por la forma más surrealista de expresar lo sencillo. Incluso los disparates literarios más incoherentes.

No creo que exista una forma más poética de describir la sensación posterior a un acto de amor, que cuando Pablo Milanés dice… “Todavía quedan restos de humedad. Sus olores, llenan ya mi soledad…”. Serrat ha ejercido su magisterio de sensibilidad en muchas de sus letras, como cuando nos decía aquello de… “De vez en cuando la vida, afina con el pincel, se nos eriza la piel y faltan palabras para nombrar lo que ofrece a los que saben usarla”. O aquello otro de… “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

En el tango, hay auténticos tratados filosóficos. Gorrindo y Grela en su tango Las Cuarenta, dejaron aquello de… “Aprendí todo lo bueno, aprendí todo lo malo, sé del beso que se compra, sé del beso que se da; del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga, y sé que con mucha plata uno vale mucho más. Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran y, si la murga se ríe, uno se debe reír; no pensar ni equivocado… ¡Para qué, si igual se vive! ¡Y además corres el riesgo que te bauticen gil!”.

O como Discépolo en Cambalache: “Es lo mismo el que trabaja noche y día como un buey, que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley”.

También existen letras con mensaje. Lo percibimos cuando Lennon nos dice: “Imagínate a toda la gente compartiendo el mundo. Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros. Entonces el mundo será uno solo”.

Como letras surrealistas, nos vale cualquiera de Silvio Rodríguez… “Mi unicornio azul, ayer se me perdió. Pastando lo dejé y desapareció…”. A ver quién adivina de quién esta hablando.

Sabina ha puesto música a buenos poemas salidos de su talento… “Y morirme contigo si te matan. Y matarme contigo si te mueres. Porque el amor, cuando no muere, mata. Porque amores que matan, nunca mueren”. Los textos disparatados, los voy a dejar para otro día, que me ha quedado una columna muy poética y no voy a encharcarla. Deja ver…