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Mila Font: “La epidemia del ébola continúa y sigue muriendo mucha gente”

   

Mila Font, ayer en el Teatro Leal, donde recogía un premio a la ONG. / MSF

Mila Font, ayer en el Teatro Leal, donde recogía un premio a la ONG. / MSF

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

“Un año después de las primeras alertas dadas por Médicos Sin Fronteras (MSF), la epidemia del ébola continúa y la gente sigue muriendo”. El balance es claro y lo facilita Mila Font, delegada para Canarias, Valencia y Murcia de la citada organización humanitaria, que anoche recibió en el Teatro Leal uno de los Premios Enfermería 2015.

El motivo de este galardón, concedido por el Colegio de Enfermería de Santa Cruz de Tenerife (“Un orgullo para nosotros, estamos muy contentos”, agradece Font), tiene mucho que ver con este tema, ya que se justifica en “la contribución de forma ejemplar a paliar las situaciones de enfermedad en los países más desfavorecidos, por su generoso compromiso profesional y su ejercicio altruista de voluntariado”. Sólo hay que recordar el reto asumido por MSF contra este mal para comprender lo merecido del premio.

“Al principio nuestros equipos se vieron desbordados y exhaustos porque ningún profesional de la medicina está preparado para perder al 50% de los pacientes”, rememora Font, que describe “la oleada de pánico que despertó en la zona entre los enfermos, sus familias y los propios sanitarios”.
Lo peor es que la enfermedad campó a sus anchas, cruzó fronteras y demostró que “nadie estaba preparado para una emergencia de estas características, y sin duda se vio favorecido por lo que entendemos fue una coalición global de pasividad que duró varios meses y dio alas al virus, lo que forzó que MSF realizara un llamamiento excepcional en favor de la movilización de equipos médicos civiles y militares internacionales preparados para amenazas biológicas”, añade esta licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales que acumula muchos años de trabajo en África desde que en 1994 viajara por primera vez al continente africano como trabajadora humanitaria.

Para MSF, el ébola ha supuesto un reto que, desde luego, continúa requiriendo de un esfuerzo colosal: “A lo largo del último año -recuenta Font- más de 1.300 trabajadores internacionales y 4.000 trabajadores locales de MSF han sido desplegados en África occidental, donde han atendido a casi 5.000 pacientes confirmados de ébola”. El coste ha sido terrible, con 14 médicos y enfermeros de MSF fallecidos. La epidemia también ha diezmado las de por sí débiles estructuras de salud pública en los países afectados. En total, se estima que unos 500 sanitarios han perdido la vida.

Ahora que la atención pública internacional parece haber olvidado el drama del ébola, MSF recuerda que la pasividad ante esta epidemia ya facilitó una propagación a niveles hasta ahora desconocidos. “Unas 24.000 personas han contraído el virus, de las que más de 10.000 han fallecido; la epidemia no se ha terminado, de tal modo que la cifra de nuevos casos que se registran cada año es superior a la de cualquier brote anterior”, denuncia Font.

Qué hacer ahora

¿Cómo actuar ahora? “En el informe realizado por MSF con motivo de este triste aniversario se explica que resulta esencial desplegar una estrategia global para sustentar la investigación y el desarrollo de vacunas, tratamientos y herramientas diagnósticas para el ébola, a la vez que se debe flexibilizar la respuesta y adaptarla a las necesidades actuales”, explica la activista.

Un año después, “el ambiente de miedo y el grado de desinformación que aún existe siguen obstaculizando la capacidad de detener el virus”, se lamenta Font, que insiste: “El ébola sigue matando”.