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Mucho por lo que luchar – Por Aurora Moreno Santana*

   

Un año más ha llegado el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una fecha que nos recuerda que aún estamos lejos de conseguir la sociedad en Igualdad. La realidad nos demuestra que aún existen muchas razones para celebrarlo. Muchas mujeres y hombres soñamos con el día en el que el 8 de marzo sea solo un recuerdo y represente la celebración de haber conseguido el objetivo final después de muchos años de lucha. Es verdad que se ha avanzado. Dos leyes han sido muy importantes en ese recorrido: la Ley Canaria de Igualdad entre Mujeres y Hombres, con cinco años de vida, y la Ley Orgánica de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, aprobada hace ocho años. Sin embargo, los recortes impuestos por el Gobierno del Estado han hecho que estas dos normas no tengan la suficiente ficha financiera para su correcta aplicación, como tampoco ha sido suficiente el dinero destinado a luchar contra la violencia de género.

A ello, se suma que la propia crisis ha generado un retroceso en los derechos económicos de las mujeres que padecen una tasa superior de desempleo, mayor precariedad laboral y menores cifras de ocupación, lo que las ha situado como líderes en las estadísticas de pobreza.

Esa precariedad económica y esa falta de presupuesto en áreas como políticas sociales, sanidad o educación también ha influido en el incremento de las tareas que deben asumir las mujeres en casa, lo que desemboca en problemas de salud por sobrecarga, unos problemas que abarcan enfermedades en muchos casos incompatibles que el desarrollo de una vida normal.

Pero si hay datos preocupantes son los referidos a la violencia de género. Las denuncias han disminuido no porque los casos hayan bajado en la misma proporción sino porque las mujeres ven peligrar su seguridad. Como consecuencia, ha bajado el número de órdenes de protección.

Esto se está trasladando a la juventud, que en vez de avanzar en igualdad, retrocede. Es preocupante ver cómo se ha generado una tolerancia entre las chicas a los actos de presión y control en las relaciones de pareja hasta el punto de que lo han interiorizado como algo normal, lógico, con lo que puede suponer eso en la edad adulta. Por eso, es necesario sacar estas políticas de la lucha partidista y abordarlas desde el consenso con la sociedad, con todos los colectivos, con las mujeres, con los empresarios, con los sindicatos entre las instituciones y entre los partidos políticos.

Y el primer compromiso que tenemos que adoptar es comprometer nuestro esfuerzo como representantes públicos en reorientar los recursos y las políticas públicas para que se puedan producir mejoras significativas en los próximos años que se visibilicen en la vida diaria hasta alcanzar el objetivo final.

*Secretaria Nacional de Igualdad de Coalición Canaria