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El Parlamento envía a las Cortes un Estatuto de última generación

   

El presidente del Grupo Nacionalista, José Miguel Ruano, defiende la reforma estatutaria. / SERGIO MÉNDEZ

El presidente del Grupo Nacionalista, José Miguel Ruano, defiende la reforma estatutaria. / SERGIO MÉNDEZ

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

El Gobierno de Canarias y los grupos que lo apoyan dejan en herencia una reforma del Estatuto de Autonomía hipotecada. A seis días de la convocatoria de las elecciones regionales del 24 de mayo, el Parlamento aprobó ayer sin el apoyo de la oposición una iniciativa que entró en octubre de 2013 en forma de comunicación del Ejecutivo que encabeza Paulino Rivero y sale en dirección a las Cortes Generales con el GPS estropeado.

Como era de esperar, porque habían dado la espalda a este “bodrio” -término utilizado por Miguel Cabrera-, el PP votó en contra y el Grupo Mixto (NC-PIL) se abstuvo al entender que el “oportunismo” prevalece sobre la “oportunidad”. A nadie sorprendió, pues, el resultado.

En honor a su particular estilo, el orador del Partido Popular recitó al comienzo de su intervención un fragmento del poema Instantes (o Momentos), de controvertida autoría: “Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, comería más helados… Tendría más problemas reales y menos imaginarios”. O algo así. Lo que en realidad pretendía Miguel Cabrera era reflejar la “angustia vital” del presidente Paulino Rivero, que reaccionó con una sonrisa desde su escaño del banco azul. “Es un texto políticamente inconsecuente y jurídicamente anómalo”, dijo mirando a los “perdedores”. La teoría consiste en que Rivero buscaba reforzar su poder, a través de dos mecanismos de los que, por cierto, ya disponen otras comunidades autónomas: la capacidad de disolver el Parlamento y la potestad de promulgar decretos leyes. “Ni jartos de grifa vamos a concederles eso”, advirtió. A los dirigentes de CC y el PSOE los tachó de “kamikazes” (pilotos suicida japoneses) por no haber contado con el partido más votado en las Islas y con mayoría absoluta tanto en el Congreso como en el Senado.

Antes, el socialista Manuel Fajardo resaltó que este recorrido se inició hace más de 400 días. “Había tiempo de sobra para que [PP y NC-PIL] se incorporaran al consenso”, remachó. Sin embargo, se lamentó, “rehuyeron el debate”. Luego, José Miguel Ruano (CC) fue más contundente al acusar a la oposición de incumplir una “obligación reglamentaria” por no participar en la comisión ni en la ponencia.

Se trata de articular “herramientas eficaces” para resolver “problemas de futuro”, arguyó Ruano. A su entender, “el marco constitucional actual no es suficiente para atender las necesidades de Canarias”. Precisamente, Román Rodríguez (NC) priorizó una modificación de la Constitución. “Tenemos derecho a conquistar un mayor autogobierno”, reconoció. Pero apeló a la “participación ciudadana”, porque este proceso está “secuestrado”.

Concluido el turno de los portavoces, Rivero subió a la tribuna para incidir en que “el concepto de lejanía, la financiación y el REF son piezas muy importantes que han de estar recogidas en el Estatuto a fin de otorgarle una seguridad jurídica”. En esa línea, reiteró que el documento reafirma el autogobierno y las singularidades, moderniza el sistema electoral y amplía el ámbito competencial.

Entre las enmiendas introducidas, se limita el aforamiento de los diputados a “los hechos cometidos en el ejercicio de funciones parlamentarias”, se recoge una mención específica a la isla de La Graciosa y se engrasa la herramienta para fijar los tipos del IGIC y el AIEM.
La propuesta no decae, así que permanecerá en la nevera.