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Por culpa del tiempo – Por Sergio García de la Cruz

   

No es nuevo que echemos la culpa al tiempo de nuestro estado anímico. El viento siempre ha sido el que más ha atraído las miradas cuando se habla de problemas mentales. Hipócrates médico de la antigua Grecia hablaba de una relación inseparable entre el tiempo y la salud, concretamente él se refería a los vientos del Sur. Sobre el viento Austro decía que entorpece los oídos, oscurece la vista, carga la cabeza y deja el cuerpo lánguido y perezoso, sobre el viento Aquilon dice que produce horripilaciones y dolores.

Fred Soyka habló de los vientos malditos o de las brujas y sus efectos durante las primeras horas son de cierta euforia, nos vuelve hiperactivos, pero a menudo que transcurren las horas esto se torna en oscuridad llega la depresión y el comportamiento agresivo, ciertamente esto no son meras coincidencias, somos una máquina bioeléctrica polarizada y toda la actividad electromagnética nos afecta. La descomposición de cargas eléctricas tiene sus efectos, los iones positivos afectan a la salud y sobre todo a nuestro estado de ánimo. Rivolier, científico, señaló que la calidad y cantidad de cargas eléctricas presentes en el aire es causa directa de profundas influencias psicopatológicas. Foehn es un característico viento del norte de los Alpes, pero en realidad este fenómeno ocurre en muchos lugares de España como el terral, el levante o de la Cordillera Cantábrica, se trata de un calentamiento del aire producido al descender por las vertientes de las montañas opuestas a la dirección de los vientos. Se denominaba así en Suiza a este tipo de vientos secos y cálidos, propios de las vertientes alpinas de sotavento. Es uno de los fenómenos meteorológicos más interesantes para estudiar por su relación con las patologías mentales hay una gran abundancia de cargas positivas y la existencia de los llamados sferics que son descargas electromagnéticas con un rango de frecuencia muy bajo. Los investigadores Manfred Curry y Wittmann dieron mucha importancia a las “sferics” y su relación con la salud mental. El departamento de psiquiatría del Hospital del Mar realizó una investigación que abarcó a 300 habitantes de la localidad de Ampurdán y en la tramontana, un viento frío y turbulento que llega a soplar hasta 10 horas en Cataluña y el sur de Francia, con rachas de 150 km/h. Concluyó que el 66% de la población autóctona modifica su comportamiento cuando sopla la tramontana, con reacciones diversas como depresión, desasosiego, euforia y excitación nerviosa debido a que el viento frío altera neurotransmisores como la serotonina, que desempeñan un papel importante en la angustia y el estado de ánimo. Hoy en día estamos todos absorbidos por lo que ha sido denominado el Smog electrónico y que aumentará a medida que avance la tecnología. La OMS indica que radiación electromagnética (EMR) afecta a tres de cada 100 personas. Un estudio realizado en Suecia, debido al uso intenso de los teléfonos móviles desveló que la generación actual de adolescentes corre el riesgo de convertirse en la mediana edad senil. Los científicos finlandeses informaron que aumenta en 40 por ciento el riesgo de desarrollar un tumor cerebral para aquellos que utilizan teléfonos por más de diez años, por eso hay un consenso general de prohibir a los menores de ocho años el uso del teléfono móvil.

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