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POLÍTICA > LA CRÓNICA DE LA SEMANA

La retórica del poder

   

PANEL VOTACIONES PARLAMENTO CANARIAS

El panel de las votaciones refleja el consenso alcanzado en el Parlamento de Canarias. / SERGIO MÉNDEZ

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

A la octava legislatura del Parlamento de Canarias le queda un suspiro. El 14 de abril será el último pleno. En estas jornadas se han prodigado las despedidas y sus señorías han constituido la mutualidad del elogio. Ahora todos son amigos. Es lo bonito de la retórica, aunque no tanto como la erótica. Si los muros hablaran no mentirían al decir que la cordialidad ha prevalecido sobre las discrepancias ideológicas. Al menos, entre diputados de distintos grupos.

La semana que termina comenzó con un toque marcial. En Coalición Canaria tienen más moral que el Cristo al que cuelgan de la cruz y sacan cada año de paseo para que nadie se olvide de que existió y que se sacrificó por el bien común. Crece alarmantemente el número de agnósticos en la parroquia nacionalista. La heterodoxa, porque Román Rodríguez reivindica para los suyos la virtud de la fe ortodoxa. El fundador de NC se ha comprado un papamóvil con las limosnas de los acogidos en su comunidad de feligreses. En CC se dan de hostias por un trozo de pan. Para colmo, al instructor del caso Corredor lo sustituye la juez Serrano. ¡Aquí hay tomate!

“¡A ti sí que te funcionan las matemáticas con los fichajes!”, bromeó José Miguel Barragán a micrófono cerrado después de que Román Rodríguez hiciera cuentas desde la tribuna de oradores sobre los pactos de gobierno. El secretario general de CC salió escaldado de la caldera que hierve en Fuerteventura. Lo embullaron para que se pusiera una peluca y le tomaron el pelo. José Juan Herrera lo embarcó en una aventura y Barragán encalló en la orilla: recogió cuatro sufragios. La permanente pegó el petate al pecho de José Miguel Ruano y lo envió a territorio hostil. Por las redes sociales pulula un vídeo que exhibe las vergüenzas de una asamblea instigada por Mario Cabrera, en la que los asistentes exigieron por aplastante mayoría -solo había un indeciso- la dimisión del secretario insular. Se espera una declaración de CC el fuego antes de las elecciones.

Se prodigan las despedidas y sus señorías crean la mutualidad del elogio

Quien juega con niños traviesos puede que pierda un Ayuntamiento, como Arona y Guía, o un Cabildo, ya sea Gran Canaria o La Gomera. Se desprenden de las siglas pero conservan los resortes del poder. Y pretenden que la ciudadanía lo comprenda.

Lo del PSOE es de traca. El miércoles se vivió un espectáculo en el Recinto Ferial, nada que envidiar a La alfombra roja, de José Luis Moreno. El secretario general insular, Manuel Fumero, se enfrentó al candidato a la presidencia del Cabildo, Aurelio Abreu, por unos puestos en la lista. Solo se votó la oficialista, que registró 17 papeletas a favor, 11 en contra y una abstención. Estatutariamente, la propuesta es papel mojado. Aun así, se llevó al comité. A pesar de que en la segunda convocatoria -nueve y media de la noche- no se alcanzó el quórum -la mitad más uno-, los guionistas insistieron hasta la extenuación. A estos no los dejan entrar en Media Markt.

La procesión va por dentro en el PP. Quien crea que no hay debate se equivoca en parte. En una de las sesiones del comité electoral regional se respiraba una discreta tensión: alguien de los cinco integrantes de la mesa se negaba a firmar las actas, otro agarró el teléfono y amenazó con llamar a José Manuel Soria. Al final se arregló el “malentendido”. Los gestos de los presentes eran un poema. “Yo no me vuelvo a reunir con este señor”, profirió uno de los presentes. Una mujer abandonó la sede resoplando y aguantándose la cabeza.

Muy contento y objetivamente satisfecho se mostraba Francisco Hernández Spínola cuando la Cámara retrató el consenso en el marco de las leyes de municipios y cabildos, que se aprobaron por unanimidad. Corrieron igual suerte que la de transparencia, cuya plasmación en el Legislativo a través de la actualización del reglamento es fiel reflejo de la voluntad de entendimiento.

Menos motivación arrastró la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía. Un acto de autoestima fue la renovación del órgano rector de RTVC.

La Unión de Actores pide a los políticos que apoyen el teatro. ¡Qué más quieren!