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Sigfrido – Por Juan Carlos García

   

Habían pasado algo más de 24 horas desde que los informativos de las cadenas de televisión y de las emisoras de radio, después de ofrecer con profusión numerosos datos y anécdotas, se inclinaban a cerrar los programas con temas musicales apropiados bien a la jornada electoral del domingo en Andalucía, bien al partido de fútbol disputado ese mismo día en el Camp Nou. Desde el mediodía del martes, una gran parte de esos informativos comenzaron a dedicar esos segundos de cierre a las víctimas del vuelo siniestrado en los Alpes. Y lo han hecho con fragmentos de canciones de ópera interpretadas por la mezzosoprano alemana que falleció en la tragedia. Ella y el barítono que también perdió la vida en la catástrofe formaban parte del elenco que durante varios días actuó en el Liceo de Barcelona en la obra Siegfried, de Wagner.

Un drama musical creado en la segunda mitad del siglo XIX que, según subrayan los estudiosos, encarna la vitalidad triunfante de la humanidad naciente. En esas primeras elecciones del año, que se presenta prolijo en citas con las urnas, al igual que en el encuentro futbolístico al más alto nivel de este país, la juventud de sus protagonistas, entre otras singularidades, suscita el interés de parte de la sociedad. El personaje principal de esta ópera wagneriana, Sigfrido, héroe de la mitología germánica, es la encarnación de la juventud heroica. Uno de los conocedores de esta obra magna del compositor alemán sostiene que Siegfried trata de una crítica sobre la sociedad industrial y sus abusos. Que muestra cómo el ser humano viola las leyes de la naturaleza en un impulso autodestructivo. El director de esta ópera en el Liceo se expresaba así. “Vivimos y sufrimos la destrucción de la naturaleza por la avaricia del poder. Escasea el agua y la contaminamos, igual que la tierra y el aire. Wagner ya vaticinó que las leyes de la naturaleza y del ser humano han seguido caminos divergentes, que nunca hemos comprendido lo que la naturaleza nos daba. ¿Podemos seguir así?”. La ópera Siegfried escenifica la lucha de dioses, héroes y criaturas mitológicas. Algo semejante sucede en el terreno de la política actual española, así como en el fútbol de alta competición. Sigfrido, en escena, acaba traicionado.