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Tertulia Habanera >

Tesoros de la Ciudad Maravilla – Por Othoniel Rodríguez

   

A principios del pasado diciembre, La Habana recibió la condición de Ciudad Maravilla otorgada por la iniciativa New 7 Wonders. Entre los atractivos que adornan la capital cubana hay que señalar el conjunto de esculturas de excelentes artistas nacionales e internacionales que históricamente han impresionado a celebridades como Ana Pavlova, Federico García Lorca, Jean Paul Sartre, Galina Ulanova, Daniel Barenboim, Marcel Marceau, Maurice Bejart y Lech Hellwig Gorzynski, entre otras personalidades y turistas que han dejado testimonio de ello.

Entre esas obras que atesora la ciudad destacan La Giraldilla (guardiana de la ciudad), obra del escultor habanero de origen canario Gerónimo Martín Pinzón; en lo alto de la bahía habanera se encuentra la colosal estatua del Cristo de la Habana, que representa a Jesús de Nazaret, obra de la escultora cubana Jilma Madera, de la misma artista, pero en el Salón de los Pasos Perdidos, del Capitolio Nacional, está la Estatua de la República, con 15,6 metros de altura; y frente al Malecón habanero, a la entrada del túnel, se encuentra el monumental conjunto escultórico dedicado al general Máximo Gómez, trabajo del artista italiano Aldo Gamba. También en el Malecón, pero en la esquina del antiguo café Vista Alegre, está la impresionante estatua de Antonio Macedo, el Titán de Bronce. En 1949 la prolífica escultora cubana Rita Longa asentó en Tropicana su famosa obra Ballerina, con su tutú blanco y zapatillas de punta, que se ha convertido en el símbolo internacional de ese paraíso bajo las estrellas. Otra gran obra de esta escultora es la popular Virgen del Camino, en la Vía Blanca. Pero la mayor altura conseguida por la mano del hombre en La Habana ha sido el monumento a José Martí esculpido en mármol por Juan José Sicre.

En la actualidad, con la remodelación del casco histórico y de otros municipios de la capital, a cargo de Eusebio Leal, historiador de la ciudad, La Habana multiplica sus encantos y nuevos artistas han incorporado significativas esculturas en lugares emblemáticos de la urbe. Así encontramos al Caballero de París en la plaza de la Basílica Menor de San Francisco, junto a Federico Chopin; en los jardines del mismo edificio está la Madre Teresa de Calcuta y cerca, en La Alameda de Paula, el recuerdo al compositor Agustín Lara y al cantante Pedro Vargas. Camino a la plaza de la Catedral nos encontramos al estilizado bailarín Antonio Gades, y en el Floridita al Premio Nobel Ernest Hemingway con su copa del cubanísimo daiquirí en la mano. En la zona de El Vedado tenemos la escultura Homenaje al Quijote en el parque esquina 23 y J, y a John Lennon muy cerca de allí, rodeado siempre de flores, y sentado en un parque público, donde sus fans le suelen hacer desaparecer sus gafas. Recientemente, en diciembre pasado Cecilia Valdés, la bella mestiza cubana, está inmortalizada frente al atrio de la iglesia de estilo neogótico Santo Ángel Custodio, en cuyo historial consta la sede de los bautizos de José Martí, el padre Félix Varela y la excelsa bailarina Alicia Alonso.

Lorca expresó tras su visita a la Isla: “La Habana, sencillamente, es una maravilla”.