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A vueltas con el pleito insular – Por María Fresno

   

Hace unas semanas se constituyó la Sociedad de Garantías de Canarias, fruto de la fusión de Sogarte y Sogapyme. Se trata de una sociedad cuyo fin es garantizar, mediante avales, las operaciones que realicen las empresas asociadas. La noticia pasó sin pena ni gloria, pero lo cierto es que, más allá de los problemas que se originaron durante el largo proceso de la fusión, la nueva sociedad nace marcada por el pleito insular. Una vez más, los empresarios grancanarios, liderados por el secretario general de la Confederación Canaria (CCE), José Cristóbal García,volvieron a poner sobre la mesa el discurso insularista. ¿El problema? La elección de los cargos de la nueva sociedad. En la reunión de la pasada semana para elegir a los directivos se acordó que el empresario tinerfeño Juan García Padrón fuera el presidente de la nueva sociedad y la dirección y subdirección de la misma cayera en los actuales gerentes de Sogarte y Sogapyme. Ante esto, José Cristóbal García volvió a pedir la alternancia. Vuelve el discurso insularista afincado en esta tierra. No es posible que cada vez que se quiera hacer algo en las Islas se remueva el pleito insular y se utilicen argumentos que nunca nos van a dejar ver más allá del mar que nos rodea. Es el mismo discurso que durante años ha utilizado el presidente del Cabildo grancanario, José Miguel Bravo de Laguna y que, por cierto, ha descartado el PP al defenestrarlo de su propio partido. Si es peligroso que haya una vinculación entre políticos y empresarios, más peligroso aún es que se empleen los mismos argumentos y se fomente el insularismo sobre todo desde una patronal que en teoría debería trabajar para fomentar el desarrollo de todo el Archipiélago. En cualquier caso, no es la primera vez que el secretario general de CCE tiene estos problemas, no solo con Tenerife, sino con las otras dos islas orientales (Fuerteventura y Lanzarote). Es imposible que Canarias avance si cada vez que se tiene que trabajar unida para el beneficio común, se saca del baúl de los recuerdos el pleito insular, sobre todo cuando hay cargos de por medio. Es muy triste que en lugar de ver que el Gobierno ha decidido revivir dos sociedades que estaban prácticamente muertas (si no hubiera puesto los 1,6 millones de capital mínimo que se requería para salir adelante no seguirían funcionando), se preocupen más por agarrar un cargo que por permitir el acceso al crédito de muchas pymes canarias. Nunca me ha gustado que nadie (hombre o mujer, de Las Palmas o Tenerife) ocupe cargos porque le corresponde por procedencia o género. Me parece una chorrada.

@MariaFresno72