EDUCACIÓN

40 docentes canarios fueron expedientados el curso pasado

Méndez defiende el “buen hacer” del profesorado canario. | SERGIO MÉNDEZ
Méndez defiende el “buen hacer” del profesorado canario. | SERGIO MÉNDEZ

SARAY ENCINOSO | Santa Cruz de Tenerife

La inspección no es el área preferida en ninguna administración, pero es fundamental para corregir errores y alcanzar objetivos. La Consejería de Educación abrió el curso pasado 40 expedientes a docentes canarios, una cifra que supone alrededor del 1% del total (en las Islas hay alrededor de 22.500 profesionales). El escaso porcentaje demuestra, a juicio de Jorge Luis Méndez Méndez, el inspector jefe, que el comportamiento del profesorado es ejemplar y que solo se producen casos aislados que se escapan a los procesos de mediación. El departamento que dirige desde hace más de un año ha expedientado a docentes por distintas causas, pero destacan la falta de rendimiento, las incompatibilidades o las ausencias sin justificar a la dirección del centro (deben superar las 10 horas). Los profesores se quejan y piden que se investiguen determinados comportamientos, pero son sobre todo los padres quienes plantean esos desacuerdos con la actuación de algunos maestros.

La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias no cuenta con datos de otras comunidades, pero un informe del sindicato Comisiones Obreras estima que en 2013 Madrid fue la región líder en número de expedientes de este tipo: llegó a superar los 400. Estos números, que son un elemento importante para testar la conflictividad en los centros, avalan la visión de la Consejería, que considera que el clima en las aulas es “bastante bueno” y solo se ve “eclipsado” por actos “no deseables pero puntuales”. “Hay noticias de agresiones que son muy llamativas; son reales, pero son muy puntuales”, sostiene Méndez.

Estas son algunas de las conclusiones que extrae el máximo responsable del área después de más de un año al frente del departamento. Una de las medidas más polémicas desde que llegó al cargo ha sido “devolver” a las aulas a los inspectores, que han vuelto a evaluar la práctica docente, o lo que es lo mismo, cómo dan las clases los profesores. Esa “intromisión” en el aula no es nueva, solo había entrado en desuso, pero el curso pasado ocasionó algunos desencuentros con los sindicatos. Ahora, según su opinión, se ha normalizado esta actividad. “Los inspectores entran en las clases para comprobar que se cumple con la programación; a partir de ahí hacen una serie de indicaciones que los docentes deben incorporar y regresan al cabo de un par de meses para verificar que se ha cumplido”.

Según el plan de trabajo marcado por la Consejería de Educación al principio de esta legislatura, los objetivos principales de la Inspección Educativa son mejorar las tasas de éxito escolar, la disminución del absentismo, el incremento de las tasas de titulación y la mejora de las tasas de idoneidad. La Inspección Educativa, según ese documento, debe focalizar su trabajo en indentificar cuáles son los factores internos y externos que están determinando en mayor o menor grado el éxito escolar, para identificar el valor añadido que cada centro aporta y sacarle partido.

Canarias cuenta en estos momentos con 67 inspectores repartidos entre las dos direcciones territoriales. En las oposiciones que se celebrarán este año -Educación no ha publicado aún el decreto y la orden posterior con la fecha y la programación que se exigirá- se incluirán nueve plazas para inspectores, una demanda sindical que se repite cada vez que hay convocatorias de empleo público. Sin embargo, para el inspector jefe la plantilla está “ajustada” a las necesidades del Archipiélago. Solo se ven algo desbordados en ocasiones concretas, como cuando tienen que resolver las reclamaciones al proceso de admisión de centros o con las reclamaciones de notas de determinados cursos en los que se titula. Los centros son los primeros en resolver esos desacuerdos, pero la segunda instancia se encuentra ya en la tercera planta del edificio de la Consejería de Educación.