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Abrumadora falta de noticias – Por Andrés Chaves

1. Una de las características de la Semana Santa es la abrumadora falta de noticias. Es decir, la celebración, afortunadamente ya pasada, se convierte en mortal para los periodistas. Una vez, siendo subdirector de este periódico, y en la noche de los tiempos, por primera vez en mi vida y como responsable de su salida, me vi sin una sola noticia de portada y se echaba encima la hora del cierre. No había absolutamente nada, en aquel día de verano, o quizá de Semana Santa, ya no recuerdo. Había gastado toda mi capacidad para inventar, arreglar, adaptar, elaborar y mezclar algo noticiable en ediciones anteriores, noches en las que se habían presentado similares carencias, así que me senté en mi mesa de trabajo, con las manos sujetando la cabeza, a la búsqueda de la noticia no hallada o de la inspiración para inventarla. Un teletipo saltó en la noche, con el característico tableteo de aquellos aparatos casi antediluvianos.

2. Traía una noticia de Brasil, o de Colombia, que tampoco recuerdo la procedencia, hablando de la producción de café, algo que aquí no le interesa sino a los funcionarios, que consumen cuatro o cinco cortaditos, en sus múltiples variedades, cada mañana. Salí titulando con eso, aventurando un alza en los precios del barraquito, con la mala suerte de que la producción de café se disparó y yo quedé en ridículo. Menos mal que aquí, aunque baje la materia prima, jamás desciende el precio del producto, así que en cierta manera pude salvar los muebles.

3. El peor enemigo de un periodista es la propia actualidad. Tantos años después, con las nuevas tecnologías de la información, la Internet y todo el aparato informativo puesto a nuestra disposición por el progreso, me ha ocurrido lo mismo. Y para cumplir con el digital en el que escribo cada día he tenido que novelar una noticia, a la vista de la falta de novedades que ofrecer al lector. Otra triste experiencia, que no se la deseo a nadie. No es la primera vez que cuento esto, pero hoy lo he adornado un poco más. Y es que siento que se me acaba el rollo.