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Ciudadanos y Podemos – Por Fermín Bocos

El voto en fuga de una parte de los electores tradicionales del PP se refugia en Ciudadanos. Otro tanto ocurre con Podemos en el caso del PSOE. Ciudadanos sube, en cambio, el apoyo a Podemos baja. Así lo reflejan todas las encuestas. A medida que va concretando el programa electoral, los futuros votantes perciben a la formación que encabeza Albert Rivera como un partido de centro derecha. Sin llegar a ser la “marca blanca” del PP -como se ha dicho con tanta ironía como intención-, lo cierto es que en lo esencial defienden el mismo modelo de relaciones sociales coincidiendo, además, en un asunto clave: la unidad nacional en el marco de lo establecido en la Constitución. La novedad es que llegan al ruedo nacional vírgenes de escándalos relacionados con la corrupción y esa circunstancia les favorece en un momento en el que los grandes partidos (PP, PSOE y CiU) tienen cuentas pendientes con la justicia. La ascensión de Ciudadanos en las encuestas tiene un correlato de descenso en el caso de Podemos. Este hecho podría encontrar explicación en la combinación de dos factores: Ciudadanos recogería el voto centrista (ucedeo, si se me permite la expresión), de quienes han sido votantes tradicionales del PP, pero ahora se sienten decepcionados por los incumplimientos del programa electoral con el que el PP concurrió la pasadas elecciones y avergonzados por la tibieza mostrada en los casos de corrupción. En el caso de Podemos, el estancamiento se debe, por una parte al mayor conocimiento que el público va teniendo de las actividades privadas de algunos de sus dirigentes (el caso Monedero y sus “habilidades” fiscales les han hecho daño) y, por otra, a la evidencia de que hay mucha improvisación en su programa electoral y son muchas, también, las contradicciones entre lo que Pablo Iglesias dice hoy y lo que proclamaba antes de que Podemos se convirtiera en partido político. Aun así lo que dicen los sondeos es que le quitan votos al PSOE y que ha conseguido vampirizar a Izquierda Unida. Lo que no sabemos es el impacto (a la baja) que podrían sufrir ambas formaciones (Podemos y Ciudadanos) a raíz de los cabildeos que se traen en Andalucía en los prolegómenos de la investidura, si al final, como parece, facilitan la elección de Susana Díaz como presidenta de la Junta. Los ciudadanos, ya no pasan una.