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La falta de seguridad impide abrir el tramo sur del anillo insular

Pese a que se asfaltó la conexión con Vera de Erques, finalmente la autovía no se abrió por varios defectos de seguridad. / GERARD ZENOU
Pese a que se asfaltó la conexión con Vera de Erques, finalmente la autovía no se abrió por varios defectos de seguridad. / GERARD ZENOU

NORBERTO CHIJEB | Guía de Isora

Ayer, tampoco. El tramo sur del llamado anillo insular sigue sin abrirse de manera oficial al tráfico al no corregirse aún los defectos encontrados el lunes y a uno nuevo que apareció ayer, la falta de señalizaciones horizontales en el tramo que va desde Vera de Erques a Chío.

Lo único que se hizo fue asfaltar, como estaba previsto, el enlace desde Vera de Erques con las vías que van a Guía y Playa San Juan, pero de resto, ni siquiera la prueba de los bomberos se pudo terminar, por lo que la autovía desde Vera de Erques (Guía de Isora) a Las Manchas (Santiago del Teide) no se abrió al mediodía como se había dicho, ni tampoco a las dos de la tarde, como se dijo después, ni a las seis de la tarde como se comunicó un poco después. Y puestos así, tampoco se puede garantizar que se abra hoy, porque a cada paso que se da entre el responsable de la obra, Gobierno de Canarias y el receptor de la misma, Cabildo de Tenerife, se encuentran más obstáculos para la apertura de una vía que lleva ocho años en construccción y que no termina de arrancar, para sonrojo de muchos de los conductores que ayer esperaban estrenarla.

José Luis Delgado, consejero insular de Carreteras y Paisaje, que al igual que el lunes estuvo ayer todo el día a pie de obra, insistía en que “lo primero es la seguridad”, desistiendo de la idea de abrir el tramo Vera de Erques-Chío como insinuó el ingeniero jefe de la obra, Francisco Rodríguez-Batllori de la Nuez, sobre las dos de la tarde, en el transcurso de la enésima reunión para desatascar la apertura. Al mediodía parecía solventado el estudio de los bomberos sobre la seguridad pero, finalmente, se detectaron errores en materiales al haberse colocado plástico en lugar de metal en algunas bocas de agua, sin que finalmente se pudiera hacer el simulacro para garantizar el correcto funcionamiento.

Pero tampoco se subsanó el fallo informático que el lunes impidió el correcto funcionamiento del software del sistema de gestión de los equipos electrónicos de seguridad en el túnel del Bicho, que el sábado sí funcionaba correctamente.

No acaban ahí las deficiencias técnicas observadas en una tramo de autovía que costará, una vez concluido todo, más de 170 millones de euros. Los técnicos del Gobierno de Canarias detectaron que faltaban señalizaciones horizontes (flechas sobre la calzada) que restaban seguridad a los conductores cuando se trata de una vía con un carril descendente y dos ascendentes, un motivo más para retrasar -ya no se sabe bien hasta cuándo- la apertura anunciada.

José Luis Delgado, consejero del Cabildo, reconocía sentirse avergonzado, aunque dejaba claro que “los fallos detectados corresponden al ejecutor de la obra, que es el Gobierno de Canarias, no al Cabildo que es quien recepciona la misma”.

Anoche, los técnicos de la empresa Indra seguían buscando el error informático y hoy los operarios pintarán las señales que faltan para intentar abrir por fin la autovía al tráfico rodado.