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La fotografía y el mundo por montera

NORBERTO CHIJEB |Granadilla de Abona

Juanmi Alemany. | DA
Juanmi Alemany. | DA

Juanmi Alemany (Granadilla de Abona, 1973) lleva más de 15 años recorriéndose todas las partes del planeta buscando las mejores instantáneas tanto en tierra como en mar. Además de ser reconocido con una gran cantidad de premios, ha podido publicar sus fotografías en periódicos y revistas de reconocido prestigio como National Geographic, El País, Los Angeles Times, New York Post o Lifestyle Magazine.

Juan Miguel Alemany ha trabajado además como fotógrafo para los cabildos de Tenerife y Fuerteventura, la Dirección General del Medio Natural del Gobierno de Canarias, Parques Nacionales y Reservas Marinas, además de realizar multitud de exposiciones y proyecciones en diferentes lugares de Canarias.

Aunque nació en una familia de fotógrafos -su abuelo y su padre lo fueron-, no fue hasta la muerte de su padre, cuando Juanmi tenía 16 años, que empezó a motivarse con la fotografía, “cuando empecé a usar una Canon AE-1”, recuerda. En realidad, hasta entonces, el pequeño de los Alemany solo estaba interesado por el mar, en disfrutar de la playa de El Médano. “Con gafas, aletas y tubo me pegaba el día en el agua”, naciendo a partir de entonces un romance entre el futuro fotógrafo y el mar. Para Juanmi Alemany, “fotografiar fauna marina es totalmente diferente a fotografiar personas. Debo decirte que cuando empecé a fotografiar personas y a dirigirlos me costó muchísimo. Estaba acostumbrado a fotografiar fauna marina y para eso debes esperar el momento, adelantarte a lo que va a pasar y no fallar. Me sigue dando más respeto fotografiar a personas”.

La moda y el mar, el hombre y la fauna, presentes en las imágenes del fotógrafo granadillero. | JUANMI ALEMANY La moda y el mar, el hombre y la fauna, presentes en las imágenes del fotógrafo granadillero. | JUANMI ALEMANY
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La moda y el mar, el hombre y la fauna, presentes en las imágenes del fotógrafo granadillero. | JUANMI ALEMANY

El granadillero, pese a su conocido prestigio como fotógrafo submarino, tiene también encargos de “arquitectura, gastronomía, producto diversos… todas las disciplinas son muy diferentes, pero todas son imágenes”.

Ha viajado por infinidad de paises gracias a la fotografía (Tailandia, Egipto, Maldivas, Galapagos, Cuba, Filipinas, México, Venezuela, Brasil, Malta…), pero admite que “Canarias tiene unos escenarios espectaculares, de ahí todos los trabajos de cine y fotografía que se hacen en nuestras islas. Cada uno de los lugares que he visitado tiene su encanto, pero nací y me crié en Granadilla y no me iría a vivir a otro lugar. Me encanta mi pueblo y su gente”, subraya.

Para Alemany, todavía se puede vivir de la fotografía, “aunque para ello hay que definirse como fotógrafo; tener un estilo propio para hacerte un hueco en este mundo. Yo tengo una cosa muy clara y es que solo hay una vida y hay que disfrutarla. No quiero trabajar en otra cosa que no me guste siempre que pueda vivir de la fotografía. No hay nada que me guste más. He trabajado repartiendo pizzas en una moto, como administrativo o como instructor de buceo, y aunque podría seguir haciéndolo como instructor de buceo, prefiero la fotografía. Con una cámara en la mano puedo trabajar 24 horas al día y además soy feliz, qué más puedo pedir”.

El extenso archivo del abuelo
Alemany no ha querido desaprovechar la herencia de su su abuelo y lleva 20 años escaneando el enorme archivo fotográfico que dejó en Granadilla. “El archivo fotográfico consta de 53.853 negativos, con fotografías realizadas a partir de mediados de los años 40 en el sur de Tenerife”, nos comenta emocionado.” Contiene fotografía social, gente en el campo, niños, fiestas, tradiciones… y lo hago como homenaje al trabajo de mi abuelo, Pedro Alemany, y a todas las personas que vivieron esa época”.