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Futuro imperfecto – Por Óscar Herrera

Pensar en primera persona no es pecado. Ni siquiera cuando los objetivos colectivos están todavía por definir en el tramo final de esta temporada futbolística, que bajará el telón en la primera semana de junio para aquellos clubes que no queden situados entre los seis primeros de la Liga Adelante; como presumiblemente pasará con el CD Tenerife, que, salvo unos últimos 11 partidos de Liga impecables y ganándolo prácticamente todo, cerrará el curso el próximo 7 de junio.

Obviamente, ni me planteo un descenso de categoría, que hace dos meses amenazaba al club, pero que ahora no se vislumbra ni en la peor de las pesadillas. Por eso es inevitable que lo futbolistas del equipo blanquiazul empiecen a pensar en su futuro. Aquellos que no tienen garantizada su continuidad en el club después del 30 de junio, o aquellos que pretenden cambiar de aires buscando más protagonismo en otro sitio, o simplemente nuevos desafíos. Abril empieza a marcar en el calendario la frontera de la búsqueda de la estabilidad a corto plazo. Porque junio está a la vuelta de la esquina, y es razonable que los profesionales y sus familias quieran saber dónde van a estar a partir de ese momento. Casos como el de Carlos Ruiz, Ricardo, Dani Hernández, Hugo Álvarez, Cristo Martín, Igor Arnáez, Juan Carlos o Abdón Prats están en esa situación.

No saben con precisión qué va a ser de ellos de cara a la próxima temporada. Por lo tanto, no es de extrañar que, sin dejar de lado su pensamiento en el factor grupal, poco a poco se planteen con cierta inquietud si van a seguir en la Isla o tendrán que empezar a pensar en una mudanza. Pero claro, con la Iglesia hemos topado, porque primero hay que desvelar quién se hará cargo de la secretaría técnica, y quién será el entrenador. Pero en medio hay un grupo de futbolistas que pueden esperar… pero hasta un límite. Me consta que en las oficinas del club no están de brazos cruzados, y que se trabaja ya planificando cuestiones de esta u otra índole, sabiendo que en poco tiempo se tiene que presentar públicamente el organigrama deportivo para la temporada 15-16. En cuanto a la elección del entrenador, es otro asunto que puede esperar un poco más.

Agné está haciendo una gran labor, pero ni él ni el club tienen prisa por saber si repetirá en el banquillo blanquiazul el año que viene o no. Todas son decisiones importantes, y alguna de ellas vienen marcadas por la fecha de caducidad de este consejo de administración: junio de 2016, por lo que todas las estrategias no irán más allá de un año. Sea como sea, y con el equipo en plena competición, hay que saber manejar las dos realidades: la colectiva y la individual. La clave está en que mientras se torea con la primera, no te embista la segunda.