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La Generación Perdida – Por Tazirga González

En 1995 el sociólogo James Petras, conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y otros conflictos, fue contratado por el gobierno para llevar a cabo un estudio en la sociedad española. Después de seis meses dedicados al desarrollo del mismo concluyó con el Informe Petras que fue entregado al Centro Superior de Investigaciones Científicas. Entre sus páginas se transmitía una idea desoladora que describe perfectamente la situación actual; el hecho de que a partir de ese momento los jóvenes iban a vivir peor que sus padres, y en dónde añadía que estos no estaban acostumbrados a luchar, habían sido criados entre algodones y no iban a saber defenderse. Pasados 20 años, la triste realidad nos tilda a aquellos jóvenes como la llamada Generación Perdida, una generación de gente preparada, cualificada, pero castigada por la crisis, por el desempleo, por la inseguridad que supone que no haya hueco para ella en un sistema que se derrumba por todos lados, una generación condenada a ser la última de la fila e incluso discriminada muchas veces por sobretitulación.. sin lugar a dudas uno de los colectivos con el futuro más oscuro, pues si bien algunos tienen la suerte de tener un empleo, generalmente en actividades en las que se requiere una formación inferior a su nivel de estudios, la gran mayoría se enfrenta al paro sin expectativas de encontrar trabajo, esto acrecentado muchas veces por la falta de experiencia laboral. Y como decía Petras, nos encontramos en un momento en el que debíamos estar luchando y sin embargo, representamos una ínfima minoría en las formaciones políticas que nos representan. ¿Por qué? ¿Por qué no luchamos? ¿Acaso no nos importa? Sí, sí nos importa. Representación de ello es por ejemplo el movimiento 15 M o las calles de Santa Cruz atestadas de en las manifestaciones en contra de las prospecciones petrolíferas en Canarias… Me pregunto una vez más si se verá influida esta evidencia por el mal uso de la política en manos de personas a las que sólo el interés privado les importaba, si es este el paradigma que produce nuestra falta de confianza, que ocasiona este rechazo a concienciarnos, a implicarnos a luchar de manera activa. Es hora de sacudir el polvo de aquellos viejos libros, esos que hablan de un ser humano que hace política cuando no está conforme con el sistema que se le impone y se manifiesta, es hora de recuperar el significado de la política en su totalidad…ha llegado el momento. No tenemos casa, no tenemos trabajo, quizás no tendremos pensiones y probablemente muchos de nosotros ni siquiera somos lo que de niños soñamos ser, pero sobre todas nuestras carencias hay algo que nos hace fuertes: no tenemos nada que perder.

*Candidata de XTF-NC al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife