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No hablaré de aburrimiento – Por Andrés Chaves

1. Me pasa siempre. Cada vez que digo que estoy aburrido, pasa algo. El otro día se me ocurrió comentarlo y saltó lo de López Aguilar, que ha dado para mucho. Este es un país de histriónicos; y yo tengo dos modelos de tipos histriónicos: López Aguilar y Simeone. Obsérvenlos detenidamente a ambos y luego saquen conclusiones de saltimbanquismo. Consciente de que en el futuro no se editarán diccionarios, fui al Corte Inglés y me compré el último, de lujo, encuadernado en piel, de la Real Academia Española. Porque manejaba la edición de 1970 y había llovido bastante desde entonces, Y como estoy a salto de mata domiciliaria, dispongo de un diccionario de la Academia en cada lugar que habito y el María Moliner también. La movilidad se la debo a mi santa, con más posibles que yo. Histriónico: “Persona que se expresa con afectación o exageración propia de un actor teatral”, entre otras acepciones.

2. Los lectores están demandando un periodismo distinto, quieren que les cuentes la verdad, que los que informamos no nos andemos por las ramas. Por eso me repatea la barriga que algunos digitales hayan incluso disculpado a López Aguilar. Claro, son digitales de obediencia socialista, porque el socialismo los costea. Es vergonzosa la posición de ciertos niñatos que se creen los prebostes de la información y de la honestidad y no son sino unos mierdas. Podría dar nombres porque ellos saben que son unos mierdas, pero a lo mejor los doy y se me manchan las manos.

3. ¿Hay ruido de sables en Venezuela? Recibo un WhatsApp preocupante, llamo allá y me lo desmienten. Me intereso por los amigos de la octava isla: todos están bien, despreocupados aunque con cierta elemental precaución. Me envían las informaciones clandestinas que circulan por el país, ante la práctica ausencia de medios independientes. No sé, percibo algo en el ambiente que no me gusta nada, pero no tengo datos, no puedo decirles más. Y bien que me gustaría, pero todas las informaciones que recibo -menos la que les conté- aseguran que no hay nada extraordinario. No hablaré de aburrimiento.

achaves@radioranilla.com