trágico seísmo en nepal>

“La situación es de absoluto caos y se necesita ayuda urgente”

José María Díaz lleva más de una década luchando por la escolarización de los menores nepalíes. | J. M. D.
José María Díaz lleva más de una década luchando por la escolarización de los menores nepalíes. | J. M. D.

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

“La situación es de absoluto caos. Estoy refugiado en el consulado español hasta que pueda regresar a Hetauda, porque por ahora no se puede viajar a ninguna parte por el estado de las carreteras. Vamos a necesitar reconstruir colegios y albergar a muchos niños que han quedado sin familia y sin hogar”. Ese es el escueto pero revelador mensaje que transmite el cooperante canario José María Díaz, fundador de la ONG Educanepal.

José María se encontraba el sábado en la capital nepalí, Katmandú, cuando se produjo el terremoto que ha costado la vida ya a más de 4.000 personas, una trágica cifra que no deja de crecer y que podría convertirse en una de las mayores tragedias de la historia reciente. Natural de Gran Canaria, José María Díaz lleva más de 10 años residiendo en Nepal, a donde llegó como voluntario de una organización que se dedicaba a formar docentes en zonas rurales del país.

Después de comprobar de primera mano las carencias de muchos niños y la falta de recursos de estos para asistir al colegio, en 2002 José María decidió fundar Educanepal, que se dedica a la escolarización, la lucha contra el tráfico infantil y la explotación laboral de menores. En trece años, Educanepal ha escolarizado a cerca de 8.000 niños, ha rescatado a más de 300 chicos que estaban siendo explotados laboralmente, ha puesto en marcha un centro para niñas víctimas de la trata con fines sexuales y ha impulsado la creación de cooperativas para fomentar el empleo femenino en el país.

Además de José María Díaz, hay constancia de al menos otros tres canarios en Katmandú, que están a la espera de las gestiones que está realizando el Ministerio de Asuntos Exteriores para traerlos de vuelta a España. José María, en cambio, sólo quiere poder regresar cuanto antes a Hetauda, donde se haya la residencia de la ONG. Aunque está a casi 90 kilómetros de la capital, las réplicas del sismo han dejado importantes daños en el centro, aunque no ha habido víctimas.

Cobijo, agua y alimentos, prioridades inmediatas
Miles de nepalíes se disponen a pasar la que será su tercera noche a la intemperie tras el devastador terremoto del sábado pasado, que se ha cobrado ya la vida de más de 4.000 personas y cuya magnitud seguramente no se conocerá hasta dentro de unos días, cuando las autoridades locales y las organizaciones humanitarias tengan acceso a zonas remotas más allá de Katmandú que se han visto golpeadas.

Hasta que esto ocurra, las ONG coinciden en resaltar que lo prioritario en estos momentos es hacer llegar material de cobijo para aquellos que han perdido sus viviendas o que tienen miedo a regresar a ellas porque han resultado seriamente dañadas por el temblor, el peor vivido en el país desde 1934.

Para paliar esta situación, ACNUR envió ayer miles de lonas de plástico, así como linternas solares a algunos de los distritos más afectados de Katmandú, donde se contabilizan varios miles de víctimas mortales.