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“La vela lo es todo para mí; una auténtica pasión”

Javier Hernández Cebrián. | DA
Javier Hernández Cebrián. | DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife
Foto: DA

Javier Hernández Cebrián (Santa Cruz de Tenerife, 1983) es, como cualquier canario, un hombre que mira al mar, que lo siente como una extensión armónica de su geografía. Pero, en su caso, además consiguió domarlo, surcar más allá del paisaje de las Islas los océanos más remotos hasta jalonar una carrera deportiva excepcional. Y es que en una tierra acostumbrada a contar con regatistas de notable éxito y nivel competitivo, Javier Hernández fue capaz de poner una pica en un estadio superior, situando el nombre de Tenerife en la élite de la clase láser con su doble presencia (Pekín 2008 y Londres 2012) en unos Juegos Olímpicos, así como su triunfo en la Copa del Mundo y las medallas obtenidas a nivel europeo y mundial.

Su pasado deportivo confluye con el presente y futuro en una simetría perfecta para con ese mar que le ha dado todo. Desde sus actuales responsabilidades profesionales que, entre las santacruceras calles Suárez Guerra y Castillo, le permiten cada mañana desembocar su vista en el océano de fondo, como saludo de recompensa, hasta el rejuvenecimiento permanente que le despierta la ilusión de sus alumnos, futuros domadores de un terreno de juego siempre en movimiento, imprevisible. Por lo logrado y por lo que le queda por alcanzar, la Asociación de la Prensa Deportiva de Tenerife (APDT) le consideró merecedor, en la reciente Gala del Deporte, del premio Trayectoria Deportiva, galardón patrocinado por la Fundación CajaCanarias, entidad de notable importancia en la trayectoria deportiva de Javier Hernández y que, además, retorna con el apadrinamiento de este trofeo a la nómina de colaboradores de esta importante cita anual para reconocer los logros y triunfos del deporte tinerfeño.

-¿Cómo ha vivido Javier Hernández este reconocimiento al conjunto de su trayectoria deportiva?
“Ha sido un reconocimiento muy grato, que no me esperaba para nada. A lo largo de mi carrera deportiva los objetivos siempre los situaba al máximo nivel de exigencia, intentando alcanzar las primeras posiciones en todas aquellas competiciones en las que tomé parte. Ahora, una vez retirado de la alta competición, me sorprendió de manera muy positiva este galardón, ya que se premia el conjunto de mi trayectoria, todos aquellos entrenamientos exigentes y participación en regatas de primer nivel”.

-Echando la vista atrás, ¿se añora la alta competición? ¿Queda algún reto deportivo pendiente?
“Mentiría si dijera que no echo de menos competir al máximo nivel. Preparar y disputar regatas a nivel mundial, con los mejores deportistas de la especialidad, es una adicción positiva, que te permite superar el plan de preparación que tienes que llevar a cabo para poder estar ahí, en la élite, sobre todo cuando, como en mi caso, ves que los resultados van certificando que la labor de entrenamiento es la correcta. Para un deportista como yo, que siempre trabajé aspirando a lo máximo con esfuerzo y sacrificio, tal vez el reto que quedó en el camino es haber podido alcanzar el pódium en unos Juegos Olímpicos, pero no obstante me siento muy satisfecho con mi trayectoria global, habiendo sido medallista en todas las competiciones importantes a nivel continental y mundial. Ahora, en mi actual faceta de preparador de nuevas promesas de la vela, vuelvo a vivir esa ilusión por seguir avanzando y ¿quién sabe? Yo, como siempre, aspiro a lograr los mejores resultados, y ojalá vuelva a paladear esa mágica sensación de estar en unas Olimpiadas en busca del sueño de una medalla”.

-Con esa perspectiva que da la experiencia y la lejanía de la alta competición, ¿qué se necesita para poder optar a tener una carrera como la suya en una disciplina tan exigente?
“Inicialmente tienes que afrontar un reto así, aunque parezca sencillo a priori, con muchas ganas de trabajar, así como entrenar con un alto grado de sacrificio y compromiso, como en todos los deportes. A partir de ahí, y si los resultados acompañan, la motivación resulta más sencilla y los triunfos y fracasos suponen la mejor evaluación para poder ir afrontando las siguientes etapas que quieras ir alcanzando”.

-¿La vela es pasado, presente o futuro en la vida de Javier Hernández?
“Lo es todo, abarca mis recuerdos, mis certezas y mis ilusiones. La vela lo es todo para mí, una auténtica pasión. Por eso disfruto tanto actualmente, como entrenador, intentando preparar a los chicos y chicas para que, ojalá, puedan alcanzar el sueño que yo hice realidad de participar con garantías en unos Juegos Olímpicos. No obstante, continuo saliendo a competir, en estos momentos en vela de crucero, que es una modalidad francamente apasionante, al pasar de una clase individual como es la láser a tener que regatear en equipo para lograr los objetivos. Actualmente formo parte de la tripulación del Macaronesia Sailing Team, y este año tenemos una gran temporada por delante”.