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Palabras vacías – Por Indra Kishinchand

Tú no cabes detrás de una palabra. Siempre pensé que eras libertad. Amabas con la independencia de un hombre que se conoce hasta los defectos. Hablabas con la serenidad de alguien que no teme enfrentarse a sí mismo. Inspirabas la confianza de quien no se ata más que su pasaporte. Por eso imaginé que te delimitaría con el vocablo libertad. Pero tú no cabes detrás de una palabra. Recapacité sobre mis conclusiones y decidí definirte con el término justicia. Supiste acusarte aun sin pruebas. Te bastaba la conciencia para recriminarte ciertos actos que otros habrían pasado por alto; si somos realistas, ellos ni siquiera se habrían percatado de sus faltas. Pero también amabas con justicia, y eso es algo que yo nunca entendí. Creía que querer tenía más que ver con un anhelo de verdad. Con la pasión, con las lágrimas, con la subjetividad, con los versos… Creía que querer era un fin, o el fin. Para ti era el camino hacia ningún lugar. Definitivamente, no cabes detrás de una palabra. Quizás por eso tú te reduces a un folio en blanco, o a miles. Será esta la razón por la que te autodefines con silencios, porque hacerlo de otro modo sería ponerte límites. Y quién puede encerrar a la poesía si no es el miedo…