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Pera – Por Juan Carlos García

Pera, dicen, es el nombre por el que se conocía antiguamente a un barrio de Estambul. Pera en griego significa “el otro lado”. Y, efectivamente, el hoy llamado barrio de Beyoglu se encuentra al otro lado del Cuerno de Oro que lo separa del centro histórico de la ciudad. Al parecer, la admiración que despertaba este barrio pudiente entre los comerciantes europeos por su espectacular actividad artística y de ocio llevó a estos a acuñar la expresión “esto es la pera” al referirse a algo fabuloso. Más adelante, según cuentan, se añadió la palabra “limonera”, para describir algo sorprendente y fuera de lo común: “Esto es la pera limonera”. Como esa fruta veraniega, fresca y algo ácida. Y si la acción se intensifica se reforzará: “Es la repera”. Las connotaciones pueden ser positivas o negativas. Que el director de la Agencia Tributaria primero, con la ley en la mano, argumente que no puede dar a conocer la lista de los más de 700 posibles defraudadores a Hacienda, y a continuación, con lenguaje de cafetín, se despache a gusto de este tenor: “Dispongo de todos los datos y son la repera patatera”, no emite tranquilidad ni seriedad algunas.

Quizás, un vasco hubiera dicho. “Los datos son la rehostia”. La repera limonera, que no patatera, es que un 25 por ciento de los españoles cree que el Sol gira alrededor de la Tierra, según revela una encuesta. Y que un 30 por ciento cree que el ser humano convivió con los dinosaurios. La rehostia es que los datos, al parecer, no son del todo desoladores, ya que unos años antes, en 2006, la mitad de los españoles ignoraba que es la Tierra la que da vueltas al Sol. Y un 40 por ciento desconocía que el ser humano no compartió el planeta con los dinosaurios. En este segundo caso me atrevería a constatar que no resulta del todo falso si tenemos en cuenta que, actualmente, una parte importante de la población del ser humano tiene que enfrentarse a diario con los tiranosaurios rex de la política y de la economía. Son la repera. Con realce del significado griego de “pera”: “el otro lado”. Esos tiranosaurios rex habitan, hasta ahora, en el otro lado de la justicia, en el otro lado de la honradez. Se alojan en la supremacía de su linaje. En el barrio del otro lado. Son la repera. Son la rehostia.