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Los prohombres del Templo Masónico

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NATALIA TORRES | Santa Cruz de Tenerife

Fue el primer edificio ocupado por los protagonistas del alzamiento nacional en Santa Cruz de Tenerife y lo hicieron destruyendo cuanto encontraron a su paso y tomando represalias contra cuantos nombres encontraron en sus archivos. El 18 de julio de 1936 el Templo Masónico de la capital dejó de serlo para convertirse en un depósito de farmacia militar. Antes, mucho antes, en 1895, se fundó el más importante taller masónico, la Logia Añaza, que consiguió construir el mejor templo masónico de España, fabricado sobre un solar adquirido por la logia en la calle de San Lucas de Santa Cruz de Tenerife a partir de 1899. Un espacio que sostuvo una escuela durante muchos años y reorganizó en torno a él a la masonería canaria del primer tercio del siglo XX. Este logro fue tal gracias a que hombres y mujeres de la masonería contribuyeron a poner en pie el templo. Ahora, más de un siglo después, el Ayuntamiento de Santa Cruz, en el camino emprendido para recuperar esta joya arquitectónica y de la historia de la capital, quiere rendir tributo a esos prohombres de la capital tinerfeña que contribuyeron de una forma u otra a que el templo sea lo que hoy es.

El próximo jueves da comienzo un nuevo ciclo de conferencias junto al que se inaugura la exposición titulada Rostros de la Logia de Añaza. Los pocos archivos que se salvaron de la destrucción de la Guerra Civil, y que permanecen en el Archivo de Salamanca, han permitido descubrir algunos de los nombres que contribuyeron a la construcción y desarrollo de la actividad filantrópica que aseguran los historiadores mantenía la citada institución.

Notarios, diputados, consejeros del Cabildo, sastres, periodistas, médicos, militares, comerciantes, capitanes mercantes o figuras públicas como el que fuera director del Real Casino de Santa Cruz de Tenerife en la época permiten desentrañar la realidad de la masonería en la Santa Cruz de los años treinta, cuando ser masón era motivo de orgullo y no de escarnio público, que fue en lo que se convirtió tras la Guerra Civil, donde pertenecer a la masonería era motivo para ser encarcelado después de que Franco promulgara en 1940 La Ley de Represión de la Masonería, en la que el dictador volcó todo su odio por una orden a la que incluso llegó a tildar como “hija de la maldad” en muchos de los artículos que, bajo el seudónimo de J. Boor, publicó en varios diarios españoles.

Muestra de la influencia de la masonería en la capital es que al menos cuatro de sus alcaldes fueron reconocidos masones: Emilio Serra y Ruz, Emilio Calzadilla Dugour, Pedro Schwartz y Mattos, Francisco Martínez Viera, Pedro Mariano Ramírez y Antonio Vandewalle y Pinto (este último, además, alcanzó el grado 33, el máximo al que se puede aspirar dentro de la organización de las logias). La Sociedad de Desarrollo es la responsable de organizar durante el próximo mes de abril Rostros de la Logia Añaza, una exposición que recorrerá los nombres y apellidos que formaron parte de la historia del Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife. Con esta iniciativa, aseguran sus organizadores, se le devolverá la luz a la historia humana que permitió el trazado y la consecución de una obra que superó la propia historia de la ciudad, convirtiéndolo en un símbolo único de la libertad y de los valores humanos.

Conferencias
El Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España, Jesús Soriano Carrillo, será el encargado de impartir la primera jornada del ciclo de conferencias que tendrá lugar el próximo 9 de abril a las 20.00 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento capitalino y cuyo título es La masonería en el debate social de la España de la Restauración.

El cuadro de conferencias quedará conformado por la que ofrecerá el 16 de abril, a las 19.30 horas en la sala MAC, David Martín López bajo el título de Filantropía y Masonería en Santa Cruz de Tenerife: La Logia Añaza. El 23 de abril, habrá cita doble, a las 19. 00 y a las 20.00 horas, también en la MAC. El primero de los encuentros correrá a cargo de Carlos Pallés Darias, que impartirá la charla En el Camino que conocen los hermanos, para, a continuación, Jonathan Cabrera Asensio hacer lo propio con la conferencia titulada Masonería y comercio con América.

Asimismo, desde el 9 de abril, y a partir de las 18.30, quedará abierta al público la citada muestra que acompaña a las conferencias, en la sala MAC, que permitirá descubrir el anónimo pero decisivo factor humano presente en la obra de la masonería. La exposición podrá ser visitada hasta el 30 de abril y en horario de 10.00 a 13.00 y de 17.00 a 20.00 horas. En esa exposición podrá contemplarse la infografía que ilustra esta página en la que, además de detallar la cronología de la construcción del Templo Masónico, se puede contemplar la denominada como Ruta masónica de Tenerife.

Ruta masónica
En este camino y partiendo del templo, se guían los pasos de los visitantes hasta el siguiente punto de referencia, que es el cementerio de San Rafael y San Roque, en el que reposan los restos de algunos masones ilustres de la Isla. El siguiente hito que recoge la ruta es el panteón de Clotilde Cerdá (Esmeralda Cervantes de nombre artístico), ubicado en el cementerio de Santa Lastenia. Esta artista fue la primera masona afiliada a un taller canario. El cuarto punto de esta ruta histórica aleja a sus participantes de la capital para llevarlos hasta La Orotava, al mausoleo de la Quinta Roja, en el que reposan las cenizas del marqués Diego Ponte del Castillo. El edificio, construido por la madre del noble, Sebastiana del Castillo y Manrique de Lara, salvaba así la negativa del párroco de La Orotava a enterrar al marqués en un cementerio católico por pertenecer a la masonería.

El recorrido masónico finaliza en Puerto de la Cruz, en el Hotel Taoro, construido por el arquitecto francés Adolphe Coquet (1841-1907), uno de los impulsores en su construcción, quien diseñó los planos del interior y exterior del edificio. El antiguo gran hotel sufrió un incendio y tres guerras. A pesar de las transformaciones es el culmen de la arquitectura salomónica.

Visitas
El día 23 de abril será el único en el que se podrá realizar una serie de visitas guiadas en grupo al Templo Masónico, en horario de 15.00 a 18.30 horas, con acceso cada 15 minutos. En el recorrido se dará una serie de explicaciones acerca del origen y las características arquitectónicas del inmueble. Las visitas tendrán carácter gratuito, aunque debido a las condiciones actuales del templo los grupos estarán limitados a 10 personas y se hará por riguroso orden de preinscripción con preferencia a la lista de reserva de las personas que lo solicitaron en septiembre de 2014. La visita se podrá solicitar en la dirección de correo: templo@sociedad-desarrollo.com.

Cena ritualística en el Real Casino de Santa Cruz
El próximo viernes, 10 de abril, el Real Casino de Santa Cruz acogerá una Cena ritualística para no iniciados. Con este evento público se pretende acercar los ritos de la orden de la masonería, alejando sus ceremonias del secretismo en el que las sepultaron las leyes antimasonería de la dictadura franquista. Esta cena, a la que podrán apuntarse aquellos que quieran asistir, estará presidida por masones, que serán los encargados de hacer un ritual característico de la Cena Pascual y otro referente al encendido de luces. Esto supone que los rituales estarán presididos por un Caballero Rosacruz (uno de los grados de la masonería).
Desde la Sociedad de Desarrollo explican que el fin último de este evento es invitar a los profanos a acercarse a la filosofía y acciones de la masonería a través de un acto de divulgación en el que se sigue un ceremonial determinado.
“El templo es un proyecto único”
“Rostros de la Logia de Añaza es un sorprendente recorrido por los nombres y apellidos de los artífices que, mucho antes que la primera piedra fuera colocada en 1900, formaron parte de un proyecto único”. Así describe el concejal delegado de la Sociedad de Desarrollo, el socialista, Florentino Guzmán Plasencia, la exposición que se inaugura este 9 de abril y que servirá para poner en valor los nombres de quienes hicieron posible el Templo Masónico. Plasencia asegura que estos personajes de la historia de Santa Cruz de Tenerife, “sin distinción o cualquier otra separación impuesta por la sociedad”, unieron esfuerzos, materiales e intelectuales “con la elevada intención de trabajar juntos por el progreso de la humanidad”. El edil defiende que, a pesar del incalculable valor del inmueble, “se hace necesario regresar a la historia humana que permitió el trazado y la consecución de una obra que superó la propia historia de la ciudad, convirtiéndolo en un símbolo único de la libertad y de los valores humanos”. La muestra podrá visitarse hasta el 30 de abril en la sala de exposiciones de la conocida Casa Elder.