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¿Qué le pasa, doctor?

El doctor Ángel Noguerales es el coordinador del Paime en el Colegio de Médicos de Tenerife. | COMTF
El doctor Ángel Noguerales es el coordinador del Paime en el Colegio de Médicos de Tenerife. | COMTF

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Muy poco proclives a acudir a la consulta, los médicos suelen tardar mucho en reconocer que tienen un problema, especialmente cuando se trata de patologías y conductas adictivas, como puede ser el alcoholismo. Por este motivo, en 1988 el Colegio de Médicos de Barcelona puso en marcha el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime), con el objetivo de asegurar la buena praxis profesional, la calidad y la seguridad en la asistencia a los pacientes.

La filosofía del Paime nace como herramienta necesaria para dar respuesta al Código de Deontología Médica de la Organización Médica Colegial (OMC), marco fundamental de referencia de la relación médico-paciente. Así, la confidencialidad y la confianza mantenidas durante todo el proceso son dos de las claves del éxito del mencionado programa y garantía de buen hacer en los planes integrales ofertados a los usuarios que son objeto del Paime.

A través de dicho programa, el Colegio Oficial de Médicos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife (Comtf) ha atendido en los dos últimos años a 65 facultativos, de los cuales tres tuvieron que ser ingresados en Barcelona en un centro especializado en el tratamiento de adicciones, según explica al DIARIO el coordinador del Paime en el Comtf, el doctor Ángel Noguerales.

En términos absolutos, la incidencia de médicos enfermos en Tenerife está entre 5 y 8 por cada mil sanos, lo que supone un porcentaje elevado teniendo en cuenta que solo en la provincia hay aproximadamente 4.500 colegiados. “Contamos con el hándicap de que desde hace tres años no recibimos ningún tipo de ayuda por parte de la Administración sanitaria, cuando hacemos una labor que compete a la Consejería”, explica el doctor Noguerales, quien asegura que la mayoría de las consultas se producen por “problemas de relación del médico con los compañeros o los pacientes, por agotamiento físico o psicológico y otras situaciones”.

En cuanto al perfil, hay dos tipos diferenciados, recalca el responsable del programa en el colegio tinerfeño. Por un lado están los médicos residentes de entre 25 y 35 años, que tienen problemas vinculados al exceso de carga laboral y horas de trabajo, conflictos con sus superiores, etc. Mientras, en el caso de los médicos mayores de 45 años el estrés, la ansiedad y las adicciones, sobre todo al alcohol, son los problemas que demandan más consultas. “En la mayor parte de los casos, después de unos 6 o 9 meses de tratamiento el médico enfermo se puede reincorporar a su puesto de trabajo con normalidad”, agrega el doctor Ángel Noguerales, quien no obstante recuerda que hay casos más graves que “necesitan más de un año” para restablecerse.

El Paime cuenta en el colegio tinerfeño con el apoyo de cinco médicos psiquiatras especializados, supervisados por el propio doctor Noguerales, que es especialista en Medicina Intensiva y Gestión Hospitalaria. “Los médicos también enferman, aunque el tratamiento es diferente al de un paciente normal, sobre todo porque es difícil hacerle ver a un facultativo que no es autosuficiente”, subraya el responsable del Paime, quien recuerda que el Código Deontológico de la profesión obliga a los médicos a notificar si hay un compañero que no está en condiciones de ejercer.

Los problemas del profesional ‘quemado’
Además del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime), el Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife cuenta con un pionero programa de bienestar laboral del médico (Probila), cuyo objetivo fundamental es combatir el denominado síndrome del profesional quemado (burnout). Coordinado por el psiquiatra Pedro Javier Rodríguez Hernández, el Probila trata de proporcionar a los facultativos estrategias para el afrontamiento de situaciones de estrés relacionadas con el trabajo asistencial. Además, trata de prevenir la aparición de situaciones de burnout y desencanto profesional. “A través de una atención especializada tratamos de mejorar las herramientas de comunicación y gestión de conflictos, tanto con los pacientes como con otros profesionales”, expone el doctor Rodríguez Hernández, quien subraya que el Probila pretende de igual modo “sensibilizar acerca de la importancia del autocuidado de la salud y propiciar al profesional afectado modos de conseguirlo”.