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De Arbeloa a José Juan

El gobernante blanquiazul, ayer en el palco del Heliodoro Rodríguez López. / SERGIO MÉNDEZ
El gobernante blanquiazul, ayer en el palco del Heliodoro Rodríguez López. / SERGIO MÉNDEZ

ÓSCAR HERRERA | Santa Cruz de Tenerife

Domingo 19 de febrero de 2006. El palco del Heliodoro Rodríguez López estrenaba caras nuevas en su posición más honorífica, la que ocupa el presidente del consejo de administración del Club Deportivo Tenerife. Esa tarde, el empresario palmero Miguel Concepción Cáceres se sentaba como anfitrión y cabeza visible del representativo insular, que recibía al filial del Real Madrid Castilla que entrenaba Miguel Ángel Portugal. En las filas merengues, jugadores como Arbeloa, Filipe Luis, Álvaro Jurado, De La Red, Negredo o Soldado, que a la postre marcaría el gol que le dio el triunfo a los visitantes ante el Tenerife de David Amaral, en el que solo queda como superviviente el gran Ricardo León.

Al igual que hace nueve años, Concepción no pudo celebrar ayer su partido 400 desde aquella fecha con un triunfo, que se le escapo de las manos a los blanquiazules cuando hicieron méritos sobrados para meterle una somanta de goles al estiloso pero poco eficaz Lugo, que eso sí, casi se lleva un triunfo que hubiera sido no solo inmerecido sino absolutamente inexplicable. Ayer, con 9.697 espectadores en las gradas del Heliodoro Rodríguez López, Miguel Concepción comprobó en lugar privilegiado cómo un portero de nombre corriente, José Juan, le paraba casi todo a los jugadores tinerfeñistas, estando incluso cerca de detener el penalti de Vitolo justo en el minuto 90 para evitar la derrota local.

Agné atónito, Setién desesperado, Serrano comiéndose las uñas, la afición entre incrédula y cabreada y Miguel Concepción preguntándose por qué no se decidió a presidir el Club de Lucha Tijarafe y no una entidad abonada al sufrimiento y que da trabajo extra a los cardiólogos de manera permanente. Los 400 partidos de Miguel Concepción se pueden catalogar con la etiqueta de intensos. Algunos más que otros, obviamente, que 400 encuentros dan para mucho, pero con el denominador común de no dejar indiferente a casi nadie cada vez que el balón echa a rodar y está el Tenerife de por medio. Ayer, en una tarde marcada por el calor soporífero, el emotivo y precioso homenaje a Rommel Fernández y el aplauso del Heliodoro al Tenerife B (campeón de Copa Heliodoro), y el CV Haris (nuevo equipo de la Super Liga Femenina de Voley); el gobernante blanquiazul no tuvo demasiado tiempo para hacer un repaso mental de las cuatro centenas de partidos presidiendo la entidad chicharrera.

Un Concepción más asentado, más dicharachero, maduro, y cauto que el que aquel 19 de febrero esbozaba una sonrisa nerviosa cuando se acomodaba en su butaca presidencial, sin imaginar que nueve años después habría pasado por un ascenso a Primera, dos descensos cual tobogán desenfrenado desde la máxima categoría a Segunda B, y un nuevo ascenso en este caso para recuperar el estatus de club de la LFP.

Hoy, con 400 partidos a sus espaldas, Miguel Concepción se desenvuelve como pez en el agua como miembro destacado de la Liga de Fútbol Profesional y de la junta directiva de la Real Federación Española de Fútbol, al tiempo que celebra con el fervor de su alineación al organismo del fútbol que preside Javier Tebas, la aprobación del Real Decreto para centralizar y ordenar la venta de los derechos de televisión, que aumentará significativamente los ingresos audiovisuales del CD Tenerife en los próximos años.

Seguramente en su primer partido como presidente, Miguel Concepción no sabía quién era un tal Álvaro Arbeloa, lateral derecho del segundo equipo del Real Madrid.

Seguramente, 399 partidos después, el máximo mandatario blanquiazul no se habría detenido mucho a pensar quién era José Juan Figueras, que tras pararlo casi todo en el Rodríguez López había pasado con anterioridad por el Ourense, Celta B, Aguilas de Murcia, Granada 74, Ciudad de Murcia y Granada para acabar de amargarle la fiesta al presidente del CD Tenerife el día que parecía todo a favor para marcharse a casa más relajado y feliz.

Tarde de homenajes

La afición blanquiazul que acudió al estadio en plena celebración del Día de la Madre tuvo que emplearse a fondo para aplaudir y vitorear antes del partido a dos equipos que han cosechado dos éxitos deportivos recientes. Los chicos de Quico de Diego, con la Copa Heliodoro todavía mareada de la fiesta de los pibes del B el pasado jueves, recibieron una de las ovaciones de la tarde por los casi 10.000 hinchas que acudieron al estadio. La otra fue para las chicas del Haris, que en un corto período de tiempo se han plantado en la máxima categoría del voleibol femenino nacional. Mención aparte merece el recuerdo a Rommel Fernández, más intenso y emotivo antes que al descanso del encuentro.