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Canarias, convivencia lagunera – Por Domingo J. Jorge

Sí, la convivencia lagunera supone el ejemplo de que en Canarias sabemos vivir inter nos. Como en todas las comunidades, y desde la micro comunidad que somos cada uno de nosotros, con nuestros fallos y errores, pero emprendemos desde siempre el camino de convivir. Dentro de ese largo sendero, La Laguna el pasado miércoles, durante su pleno municipal, dio un nuevo paso, que ha sido acoger el texto sobre la novedosa Ordenanza de Convivencia Ciudadana, un texto que ahora llevará su maduración, como todas las normativas, sin embargo desde su idea original, no ser una norma con un fondo sancionador, sino partiendo desde educar para convivir.

Se trata esta Ordenanza del trabajo de un grupo de personas, de laguneras y laguneros, permítanme el afán de inclusión, porque sino mi amiga Julieta me sancionará, y además porque así ha de ser, pues este trabajo, dicha labor, ha significado más de dos años, y hasta tres diría yo, de muchos lunes donde una enorme representación de la ciudadanía se ha venido reuniendo para estudiar la mejor herramienta para que haya una base textual en La Laguna, en la que se explique qué entendemos nosotros por convivencia y hacia qué convivencia queremos ir, desde el aprendizaje diario a estar unos con otros, o unas con otras, querida Julieta.

En esta Comisión para la Convivencia, se han reunido desde policías locales, como nuestro gran guardia jubilado, Juan José Díaz, hasta, obviamente, representantes políticos de todas las formaciones, y asociaciones vecinales, sociales, psicólogos, abogados, etcétera. En esas reuniones, como no podía ser menos, ya se puso en ejemplo, siempre, que la convivencia es posible, puesto que, a pesar de la variopinta concurrencia, todas las opiniones se escuchan, y no se da una voz más alta que la otra. Con sus momentos más álgidos o menos, pero, sabiendo estar siempre, como decía aquel.

La Laguna ya tiene un instrumento para apostar por la Convivencia, y eso, es un motivo de felicitación. Un ejemplo de ese saber estar, lo presenciamos todos el pasado jueves, en el partido Canarias-Granca. Unas 5.000 personas en el pabellón lagunero, con la rivalidad lógica de un evento deportivo de este tipo, y no hubo ni tan solo un incidente. Está claro que la convivencia es posible, y La Laguna lo quiere demostrar.