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Canarias se solidariza con Nepal

Imagen de la tragedia tomada ayer en una aldea nepalí. | REUTERS
Imagen de la tragedia tomada ayer en una aldea nepalí. | REUTERS

SARAY ENCINOSO | Santa Cruz de Tenerife

Médicos, enfermeros y unos 150 kilos de medicamentos. Una expedición canaria de la ONG Dona Vida partió hace una semana a Nepal después de que el segundo terremoto sacudiera al país. No es la primera vez que estos voluntarios viajan hasta el país asiático, pero en esta ocasión es diferente. Desde 2006, cuando nació la organización, han desarrollado varios proyectos sanitarios y educativos dirigidos a niños y mayores. Lo han hecho de manera silenciosa, pero ahora, sin embargo, han decidido hacerse “más visibles” para apelar a la solidaridad isleña y conseguir apoyo económico para seguir atendiendo a esas familias que lo han perdido todo.

El presidente de la ONG, Germán Domínguez, explicó antes de viajar que la situación es dantesca en todo el país, pero sobre todo en zonas alejadas de la capital. Las comunicaciones ya eran malas antes de la sacudida: ir desde Nagarkot, donde desarrollan su labor, a Katmandú, la capital, era una odisea que duraba horas en guaguas que pasaban cada mucho. Las infraestructuras, después de los sismos, han quedado en peores condiciones. Por eso, prestar ayuda en esas localidades que casi no aparecen en los mapas es imprescindible. Dentro de esas zonas olvidadas los menores son los que más sufren.

Los voluntarios de Dona Vida, antes de partir. | DA
Los voluntarios de Dona Vida, antes de partir. | DA

Por ese motivo, la ONG siempre ha puesto especial atención en los niños. Mucho antes de que se registrara el terremoto, hace seis años, ya había ayudado a 17 niños huérfanos y abandonados. Hace años levantó un pequeño hospital en Nagarkot a donde acuden las personas que precisan atención sanitaria y simplemente un lugar donde dormir. La mayoría de las personas de la aldea, cuenta Domínguez, o se han quedado sin hogar o prefieren dormir en las calles por miedo a más réplicas. Aunque no aparece tanto en los periódicos, los temblores se han repetido con frecuencia desde que se sintió el primero. Ni el segundo, que fue mayor, ni los que vinieron luego han sido tan devastadores como el primero, pero Nepal sigue sumido en el caos. Las infraestructuras hospitalarias que aún pueden usarse no son suficientes como para atender a tantos heridos. El Gobierno nepalí ha solicitado ayuda internacional.

Si los países desarrollados no aúnan esfuerzos y consiguen que los ciudadanos nepalíes cuenten con viviendas seguras, la tragedia será aún mayor. Se calcula que hay más de 300.000 casas dañadas que terminarán derrumbándose, igual que lo hicieron otras cientos de miles. A su paso pueden llevarse consigo a las familias que tratan de recuperar sus herramientas de trabajo o a los niños que juegan entre los escombros. En breve, además, llegará la temporada del monzón y las lluvias torrenciales serán muchísimo más peligrosas.