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Candidatos 3.0

REDES SOCIALES

SARAY ENCINOSO | Santa Cruz de Tenerife

Las papeletas se depositan en las mismas urnas y los candidatos piden el voto desde las mismas vallas de las autopistas, pero la campaña electoral de estos días ya no es igual a la de hace ocho o cuatro años. La proliferación de nuevas herramientas de comunicación y el auge de las redes sociales han hecho que los políticos se vean obligados a tener presencia en Internet. Pero ¿cómo debe ser la comunicación política en estos nuevos escenarios? ¿Qué diferencias hay entre la plaza del pueblo y Twitter o Facebook?

Los expertos lo tienen claro: importa el número de seguidores que cada político atesora, pero sobre todo qué hace con ellos. Es más relevante favorecer el engagement, es decir, el compromiso o la implicación que muestran los usuarios con los contenidos que comparten los candidatos. Antoni Gutiérrez, asesor de campañas políticas y uno de los expertos más reconocidos en este ámbito en España, explica a DIARIO DE AVISOS cuáles son las claves de esta campaña, la más digital de la historia. La red es una extensión de la vida cotidiana, pero también -y sobre todo- un campo de experimentación que quienes aspiran a liderar un municipio, una isla o una comunidad autónoma no pueden ignorar. “Cada vez hay más políticos que llegan a las redes sociales y se quedan, pero existe aún la impresión de que es solo una herramienta más de marketing y, por tanto, se abandona una vez que concluyen las elecciones, y eso lo nota el público”. La principal utilidad de Internet no es captar el voto, advierte, sino activar a simpatizantes para que hagan campaña por su cuenta y despertar a “votantes dormidos o indecisos”. Una de las peores actitudes que encuentra Gutiérrez en España, y que atribuye a todos los partidos políticos sin distinción, es que “se escucha poco y se difunde mucho, lo que no permite la interacción y hace que la presencia en red sea inútil”.

Según el índice klout, los dos políticos con más presencia en Internet en el Archipiélago son Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife, y Javier Abreu, concejal del Ayuntamiento de La Laguna que en estos comicios opta a la Alcaldía. Ambos llegaron a Internet hace tiempo, no con el objetivo de hacer campaña, y gestionan su Twitter de manera personalizada. Abreu, además, administra su página de Facebook, trabajo al que Alonso no puede dedicarle todo su tiempo y, aunque participa, tiene a un equipo que se encarga de ello. Esa decisión -no dejar las respuestas en manos de otros- es valorada por Domingo Zurita, el responsable de la campaña en redes del presidente tinerfeño. Gutiérrez, más allá de los personalismos, insiste en que la clave es demostrar empatía. “Los políticos que eligen un uso formal no lograrán el engagement pretendido; los votantes buscan empatía, candidatos cercanos que bajen del pedestal. Quieren humanizarlos”.

¿Políticos ‘off line’?

Estar en internet ya no es una opción. Gutiérrez lo tiene muy claro: la red es un laboratorio donde hay que experimentar. “En todas las campañas en las que he participado tengo una premisa: hagámoslo primero en Internet. Si triunfamos ahí, el resto vendrá solo?. Eso sí, los candidatos no son más defensores de la democracia por el mero hecho de explorar estas herramientas comunicativas. “La tecnología no te transforma en más demócrata o en representante de la nueva política solo por el hecho de utilizarla. Si las redes solo se van a utilizar de manera propagandística es preferible ahorrarse los costes, pero si lo haces bien, recogiendo el feedback de los usuarios y como vehículo real de participación e interacción, conforma una de las piedras angulares para transmitir un mensaje de renovación”. Javier Abreu está totalmente de acuerdo con la necesidad de estar en las redes. De hecho, es uno de los políticos con mayor historial en ellas. “No creo que sirva para captar votos, sino para estar más cerca del ciudadano. Por eso, un político debe estar en ellas los 365 días del año no solo para hacer campaña. Y esta crítica va dirigida a los compañeros de mi propio partido”. A su juicio, Internet y las redes sociales han sustituido a los medios tradicionales y han hecho que las campañas electorales sean más “libres”.
Alonso insiste mucho en usar las redes como un elemento de “escucha” y ambos coinciden en que Twitter es otra plaza o calle pública en la que la gente se acerca a hablar con los políticos para trasladarles sus sugerencias o quejas. Con ese mismo fin Alonso puso en marcha hace meses un número de WhatsaAp al que, según su encargado de campaña, llegan diariamente entre 30 y 40 propuestas interesantes.

¿Qué hacer con el ‘troll’?

Abordar las crisis y responder ante las críticas es una tarea compleja y debe ser abordada con cuidado. “Hay dos tipos de críticas: la racional y la pasional. La primera debe ser contemplada y rebatida con argumentos, no eliminada; pero la segunda descalifica al que la propicia, y por lo tanto no debe ser rebatida”, considera Gutiérrez.

Ley electoral

Las restricciones no han llegado a Internet y no se sabe si lo harán. La ley orgánica del Régimen Electoral General de 1985 establece en su artículo 53 que no se puede difundir propaganda o realizar ningún acto de campaña una vez que se encuentre legalmente finalizada. A su vez señala que no se puede pedir el voto a partir de las 00.00 horas del día anterior a la votación. “Internet y las redes sociales, sin embargo, quedan fuera del control de la Junta Electoral. La reforma de la ley en 2011 tampoco contempla este fenómeno. Actualmente nos encontramos en un limbo, en el que cada partido actúa de acuerdo a lo que considera más oportuno y beneficioso hacer. Es necesario entablar un debate plural para la codificación de estos temas”.