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Los conflictos armados multiplican las peticiones de asilo en Canarias

La guerra en varios lugares de África está provocando miles de desplazados y personas que piden asilo. / REUTERS
La guerra en varios lugares de África está provocando miles de desplazados y personas que piden asilo. / REUTERS

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Detrás de las imágenes de la tragedia que periódicamente llegan desde Lampedusa y otros puntos del Mediterráneo, se esconde una sangrante realidad que ha puesto en jaque a la Unión Europea, el problema de los desplazados y los refugiados. Estos se cuentan ya por millones en distintos puntos del planeta, debido a la proliferación de conflictos armados de difícil solución.

Canarias, como puerta de entrada a Europa, no es ajena a esta realidad, como así lo reflejan los datos de asilo que maneja la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), la organización más representativa y con más experiencia en este ámbito. Así, el año pasado CEAR contabilizó en el Archipiélago 85 solicitudes de protección internacional, la mayor parte de ellas de ciudadanos procedentes de Ucrania, Venezuela, Mali, Guinea Conakry y el Sáhara Occidental. Del total de peticiones, 58 se admitieron a trámite y 22 se denegaron, mientras que otras cinco personas desistieron de continuar el proceso.

Como ha venido ocurriendo en los últimos años, especialmente a raíz de la crisis de los cayucos, la mayor parte de las solicitudes de protección se gestionaron en los centros de internamiento para extranjeros (CIE), hasta 41 peticiones. El resto se cursaron ya en el territorio (34) y las 10 restantes en las fronteras. Desde CEAR recuerdan que “la legislación española, de acuerdo con lo previsto en el artículo 13 de la Constitución y la normativa internacional basada en la Convención de Ginebra, establecen las condiciones en las que las personas nacionales de terceros países y las apátridas podrán gozar en España de la protección que ofrece el derecho de asilo y la protección subsidiaria”.

El ‘crimen’ de ser homosexual

-La historia de la camerunesa Christelle Ngangnou ha dado la vuelta al mundo en las últimas semanas, después de que el Gobierno español le denegase el asilo y la abandonase a su suerte durante 23 días en Barajas. Christelle solicitó la protección después de huir de las represalias sociales y judiciales de su país, donde ser homosexual supone ser perseguido por las autoridades y el repudio de tu propia familia. La joven, que había sido agredida, estaba amenazada de muerte, por lo que su vida corría serio peligro si volvía a Camerún.

-A pesar de que su petición de asilo estaba avalada por un informe de ACNUR, sólo la presión social y política y una campaña respaldada masivamente en redes sociales logró que el Ejecutivo de Mariano Rajoy reconsiderara su postura. Así, el Ministerio del interior autorizó su “entrada excepcional” en territorio nacional, mediante un permiso de estancia por motivos humanitarios. Su caso ha llegado al Tribunal de Derechos Humanos de la UE en Estrasburgo de la mano de uno de los abogados de Red Jurídica. Antes de eso, la Policía intentó repatriarla en cuatro ocasiones, en la última de las cuales sufrió heridas leves en sus manos por el forcejeo. Su autorización tendrá vigencia mientras la Audiencia Nacional decide sobre su recurso contra la denegación de asilo, un proceso que podría prolongarse más de un año.

Aunque las cifras de peticiones de refugio todavía están lejos de las contabilizadas en 2006 y 2007, cuando se registraron 912 demandas, los responsables de la organización humanitaria en las Islas aseguran que la tendencia es “claramente al alza” en los últimos cuatro años. De hecho, sólo en el primer trimestre de 2015 se registraron 30 solicitudes, por lo que la proyección a final de año se sitúa en torno al centenar de peticiones. Esa es, al menos, la previsión que realiza el coordinador de la comisión en el Archipiélago, Juan Carlos Lorenzo, quien reitera que “el aumento de los conflictos bélicos provocará que este año volvamos a situarnos en cifras más elevadas, porque las previsiones apuntan a que podemos alcanzar el centenar de peticiones de asilo”. Esta circunstancia, agrega Lorenzo, hace más necesaria si cabe la continuidad de la labor asistencial que realiza CEAR en Canarias, cuyo futuro ha estado muy comprometido en el último año por las promesas incumplidas en forma de ayudas que la entidad dejó de percibir. Al respecto, el responsable de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado en las Islas recuerda que el Gobierno autonómico eliminó la subvención de 100.000 euros que permitía sufragar el mantenimiento del centro de acogida de CEAR en la provincia de Las Palmas, el único recurso de estas características que existe actualmente en el Archipiélago.

Juan Carlos Lorenzo insiste en que Canarias es “frontera sur de Europa” y necesita al menos un centro, como demuestra el hecho de que, “estratégicamente, el propio Ministerio de Exteriores ha mantenido la financiación del recurso, porque lo considera vital dentro de la estructura de acogida de la Dirección General de Migraciones”.

En comparación con países como Italia, Alemania o Reino Unido, España sigue teniendo cifras muy bajas de peticiones de asilo, aunque los números han vuelto a crecer después de varios años de descenso. El motivo, según exponen desde CEAR, está en la masiva llegada de refugiados sirios, la mayor parte de los cuales entran por Ceuta y Melilla. No en vano, hay 6 millones de desplazados forzosos por la cruenta guerra que sufre el país.

Miles de migrantes se encuentran “atrapados en un limbo” en suelo europeo porque las autoridades no pueden expulsarles a sus países de origen. / DA
Miles de migrantes se encuentran “atrapados en un limbo” en suelo europeo . / DA

Decenas de inmigrantes atrapados en un “limbo legal”

J. L. C. | Santa Cruz de Tenerife

Miles de migrantes se encuentran “atrapados en un limbo” en suelo europeo porque las autoridades no pueden expulsarles a sus países de origen
-las razones van desde la falta de documentación hasta la ausencia de convenios bilaterales-, pero tampoco les permiten regularizar su situación: llegaron de forma clandestina, pasaron por centros de internamiento, fueron puestos en libertad y ahora viven sin derechos y “bajo el radar” de la policía, que “les detiene reiteradamente” por carecer de documentación. Así lo recoge un informe del Consejo Europeo de Exiliados y Refugiados (ECRE, por su siglas en inglés), una red de ONG que con fondos de la UE ha puesto en marcha la campaña Punto de no retorno para dar a conocer la situación de estas personas que, en la mayoría de los casos, no podrían regresar a su país aunque quisieran “por razones que escapan a su control”. Son diversos los motivos por los que se convierte en “inexpulsable” a una persona. El más frecuente es administrativo, por carecer de documentación oficial que acredite su lugar de nacimiento o la administración no la considera válida. Si la embajada del país de origen no reconoce como compatriota al afectado o impide la expedición de documentos, éste es puesto en libertad, pero queda sin papeles. También pueden caer en esta situación los solicitantes de asilo cuya petición es denegada. El proceso puede demorarse hasta tres años.