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Que no cunda el pánico – Por Fermín Bocos

Que no cunda el pánico. Según como se mire, el último sondeo del CIS no aporta más novedad que la confirmación de una realidad conocida desde hace tiempo: el PP depende de sí mismo para seguir gobernando allí donde viene haciéndolo en algunos casos desde hace muchos años. Los resultados del estudio demoscópico podrían haber sido peores puesto que el trabajo de campo se realizó antes de la detención de Rodrigo Rato pero no hay que olvidar que se refieren a expectativas de voto para ayuntamientos y comunidades autónomas. No habría, pues, que apresurarse a sacar conclusiones extrapolándolos al ámbito nacional porque que los populares comparezcan cuesta abajo en la intención de voto (19 puntos menos que los obtenidos el 20 N del 2011 en la elecciones generales), no quiere decir que vaya a ser ese su porcentaje en las próximas elecciones legislativas. Es mucho el cabreo que represa un sector de sus electores tradicionales (irritados por los casos de corrupción, por la subida de impuestos que ha laminado a las clases medias y por otros incumplimientos del programa) y ese es el malestar que aflora en la encuesta. Encuesta que nos dice que mantiene la mitad de sus apoyos, que un pequeño porcentaje de votantes se desviará hacia Ciudadanos y que algo más de un tercio de los electores populares tradicionales está por la abstención. Hasta un 35% de indecisos recoge el sondeo del CIS.

También hay votantes socialistas que se mueven entre la abstención y la indecisión. Indecisos cuya decisión de última hora -votando a uno u otro partido- decantará el signo de las votaciones. Ahí es donde pude jugar o debería jugar un papel importante, la campaña electoral y también, por qué no decirlo, la opinión publicada. Hasta este sondeo parecía que la irrupción de Podemos provocaría un efecto tsunami impactando sobre el panorama político español y, sin embargo, ahora vemos que está en reflujo y quien sube como la espuma es Ciudadanos. La tentación es sacar conclusiones, pero no habría que apresurarse a dar por liquidado el “viejo” sistema heredado de la Transición. Por decirlo en términos futbolísticos: hay partido. Pese a que el paro sigue siendo el gran problema (un 24% de desempleo es inasumible), estamos dejando atrás la recesión y poco a poco, la recuperación económica irá permeando de la macro a la microeconomía. Quiero decir que los resultados del 24 de Mayo van a tener mucho de certificado de agravios (de ajuste de cuentas de los electores sobre todo con el PP pero también con el PSOE), pero son elecciones municipales y regionales. Las generales son otra cosa. Se juega en otra división y los electores -incluso los que, con razón, están hartos de corruptelas- votan con otro sentido de la responsabilidad. A eso me refería al decir que no debería cundir el pánico.