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Desguaces Tenerife Negocios cambiantes

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DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife
Coordinado por Antonio Salazar

La empresa fue creada en 1977, originariamente en San Marcos (Icod de los Vinos), por lo que andan ya en la sucesión generacional que suele ser el gran quebradero de cabeza de cualquier empresario. Fallecido en 2014 el fundador de Desguaces Tenerife, Celio Rodríguez Zarza, la empresa está ahora en manos de su esposa e hijos, con Celio y Yurena compartiendo responsabilidades. Yurena, bien formada y a la que siempre gustó estudiar , estuvo trabajando en diversas multinacionales hasta regresar a la isla para acompañar en la aventura a su hermano, quien se dedicó a aprender los rudimentos del negocio junto a su padre, prefiriendo siempre corretear por los desguaces a aplicarse en los estudios, según confesión propia. Desguaces Tenerife es la mayor empresa del sector de la provincia y emplean a 140 personas.

-Viven actualmente la transición en la empresa. ¿Qué tal la experiencia?

“Nos dividimos el trabajo, mi hermana se encarga de recursos humanos, marketing y yo me dedico a las labores de un director de operaciones. Y mi madre, ejerciendo de tal, siempre aporta equilibrio, conciliando entre formas distintas pero complementarias de entender la empresa”.

-Es el terror de muchos empresarios. ¿Ustedes qué tal lo llevan?

“No hemos hecho grandes cambios y lo que intentamos es adaptarnos a una nueva situación. Ella es más organizada que yo, que estoy más acostumbrado al funcionamiento ordinario de la empresa. Pero parece una buena mezcla. Por ejemplo, hace nada se planteó la posibilidad de crear una intranet y a mí me parecía que eso era algo para empresas de una dimensión mayor. Pero al final la haremos, aprendemos rápido de empresas que tienen sus protocolos establecidos y hacen esas cosas porque tiene todo el sentido. Vivimos el momento con respeto porque son muchas familias las que están aquí y dependen de la empresa. También está lo mucho que nosotros la queremos y somos conscientes de que todo puede ser muy frágil y es mucho lo que está en juego. Siempre en las transiciones empresariales se habla de los accionistas o de la familia, pero se pasa por alto a los equipos. Son esenciales y si no se pierde la cultura de la empresa garantizan una mejor transición. A fin de cuentas, pasamos con ellos mucho tiempo, a veces más que con nuestra propia familia”.

-¿La prudencia actual es por este tránsito o por la situación económica?

“Nosotros queremos consolidar lo que tenemos, fundamentalmente terminar de encajar nuestra situación y luego ya se verá. Nos gustaría crecer, sin duda, pero no son los momentos adecuados para ello”.

-Visto desde fuera, parece que tiene toda la lógica del mundo que este sea un negocio muy atractivo en tiempos de crisis.

“En un tiempo pudo serlo. Pero desde el año 2000, con la entrada en vigor de una serie de normas, la cosa cambió algo. Por ejemplo, ahora somos un centro autorizado de descontaminación y los costes de estructura para esto son muy elevados. Nosotros tenemos 8, 7 en Tenerife y 1 en La Palma, y se requiere de grandes instalaciones para poder llevarlos a efecto. Súmele los gastos habituales de un negocio y añádale la enorme cantidad de burocracia con la que hay que lidiar. Quizás se vea mejor desde fuera”.

-Una queja constante por parte de los empresarios que ven como sus negocios tienen muchas complicaciones para crecer por culpa de un aparato
administrativo enorme.

“El problema es que las empresas creamos economía y debería ser eso lo que nos ocupe. Pero no, lo que ha ocurrido es que la administración ha cargado sobre nuestras espaldas demasiadas cosas. Antes se daba de baja un coche en Tráfico, ahora lo hacemos nosotros y debemos incurrir para ello en costes añadidos. Los certificados de descontaminación… no solo son los impuestos que han elevados para todo el mundo. Hay gastos de administración que normalmente no se cuantifican pero que son elevados. En cuanto tienes cierta dimensión, se disparan”.

-Con tanta regulación y demás, una empresa como Desguaces Tenerife sería posible crearse hoy como se hizo hace casi 40 años.

“Ni ésta ni ninguna de cierto tamaño. Todo se ha complicado mucho, hay talento y ganas de hacer cosas pero no lo ponen muy fácil. Para muchos ha sido más sencillo emigrar”.

-Normativa cada vez más exigente, usos de los suelos que experimentan cambios hasta el punto de que han tenido que modificar la ubicación de algunos centros… No parece que los mimen mucho.

“Pero también he podido vivir una época de cambio en el sector y estoy orgulloso de ello. Hemos pasado de los antiguos desguaces a los modernos centros de descontaminación. Ha sido radical; de pequeño, cuando iba a la escuela y los niños decían a que se dedicaban sus padres, yo era el hijo del chatarrero, pero mi padre me decía que dijera con orgullo que era un recuperador de materiales férricos inservibles. Hoy es un negocio integral en que puedes hacer muchas cosas, desde dar de baja el vehículo hasta comprar repuestos nuevos o usados”.

-¿En el futuro, hacia dónde estará orientada la empresa? Estuvieron en Senegal, ¿Les apetece repetir?

“Estuvimos en un programa del ICEX, hicimos todo el procedimiento y nos instalamos en Dakar dos años. Elegimos por cercanía, estudiamos Latinoamérica o África y terminamos en Senegal. Aprendimos mucho de la experiencia…”.
…O sea, que perdieron mucho dinero en la aventura
“Cuando oyes algunas historias de otros empresarios, no tanto. En cualquier caso, aprendimos. En el futuro no descartamos embarcarnos en alguna aventura exterior pero probablemente no en África. Para triunfar allí hace falta dinero y mucho tiempo”

-¿Les queda campo para crecer aquí?

“El Índice de Confianza Empresarial dice que todos nos mostramos más esperanzados en el futuro. También a la banca se la observa más atenta así que estamos atentos. Queremos y podemos crecer aquí pero no tenemos prisa porque se impone la prudencia, son tiempos para ello”.

-¿Quieren crecer con deuda?

“Tenemos que hacerlo así. Ojalá pudiésemos crecer con recursos propios pero nuestras inversiones son elevadas y siempre tenemos que ir de la mano de la banca. A nosotros nos cogió el inicio de la crisis con deuda pero hemos aguantado, afortunadamente. Ahora mediremos bien los riesgos y llegado el caso, decidiremos en consecuencia”.