opinión >

Desorden – Por Sergio García de la Cruz

Finaliza abril y nos adentramos en mayo con disturbios que se suceden en distintas partes del mundo. En verdad,que ciudadanos descontrolados den rienda suelta a su cólera personal no se trata de un fenómeno nuevo. Arremeter contra el sistema al final termina siendo realmente enfrentamientos entre ciudadanos y policías en los que se producen múltiples daños personales y materiales y a quien en definitiva damnifican es al propio ciudadano. Con esas actitudes perdemos todos y el sistema permanece igual; tampoco se trata de ser conformista, hay que ser críticos y activos mediante los procedimientos permitidos en Derecho. Milán está sufriendo estos desórdenes; también Turquía, que no termina de sosegarse, o los que aprovechan el Día Internacional del Trabajador procedente de aquellos Mártires de Chicago para protestar contra un sistema capitalista como el caso de Seattle. 142 países en todo el mundo celebran este gran día y en muchos se reivindican derechos de forma pacífica y en otros se enconan las pasiones.

Pero, donde verdaderamente centraré la atención es en Baltimore, los disturbios aquí no son reivindicaciones al sistema propiamente dicho, sino que se centran en exigir respeto a los derechos fundamentales. Las revueltas encontraron su quietud con la imputación por homicidio de seis policías que, según afirman, causaron la muerte de Freddie Gray. Era lógico, algo había que hacer; sin embargo, lo que no es de recibo es que ahora se dañen los derechos de los acusados, empezando por no tener ni la más mínima consideración por la presunción de inocencia; norma fundamental de todos los juicios penales en Estados Unidos, donde el acusado no tiene que probar su inocencia. Corresponde al gobierno demostrar la culpabilidad de éste más allá de una duda razonable, por lo tanto, se presume que todo acusado es inocente hasta que se le halle culpable. Y no solo esto, sino que además añaden la difusión de sus fotos y nombres a disposición de los alborotadores. El presidente Obama tampoco ha estado muy acertado inmiscuyéndose con más ahínco del debido en un asunto ya judicializado, pero no solo él, también otras autoridades políticas; a veces el ganar votos les hace perder hasta la cordura. El 4 de agosto de 2011 en Tottenham un hombre murió de un disparo en un enfrentamiento con la policía, también resultó herido el policía. Las circunstancias no estaban claras y esto, al igual que en Baltimore y en otros muchos lugares, fue chispa suficiente para encender el fuego. Londres ardió literalmente y los saqueos se sucedieron durante los nueve días que duró el estallido social que culminó con cinco fallecidos. La demora de una actuación policial contundente fue el argumento de su prolongación en el tiempo, seguramente. No obstante, el germen de este tipo de revueltas no es el hecho en sí que las incoan, sino que estallan por un cúmulo de elementos entre los que se encuentran la ira, violencia y resentimiento; no obstante, detrás de muchas de ellas hay personas en las que es este su estilo habitual de vida y solo aprovechan la muchedumbre y el anónimo para desmadrarse.

www.sergiogarciacruz.com