a veces soy humano >

Los que hacen y los que hablan – Por Félix Díaz Hernández

No deja de tener gracia la antología de excusas, críticas, propuestas vacuas, palos en las ruedas o remolinos mentales que sufre en nuestra sociedad, pacata y localista, ese tipo de personas que no tienen capacidad para promover ni impulsar nada en su vida salvo la segregación de bilis antes las iniciativas ajenas. Estoy seguro que todos conocemos un amplio elenco de esa clase de individuos e individuas. Están a nuestro alrededor, medran y se expanden en su mediocridad, en sus miedos, en sus complejos y únicamente sacan la cabeza cuando atisban que algo se mueve en el ambiente más próximo y no lo tienen controlado.

Cierto resulta que este tipo este tipo de engendros no está preparado en su naturaleza bioquímica para vivir y crecer en sociedad. También resulta muy certero decir que su sacrosanta virtud es la inocular su anomia en el corpus social dentro del que viven y respiran. Lo que me sigue sorprendiendo es que encuentren algún predicamento en colectivos sociales, profesionales, culturales y políticos. Afortunadamente la gente que viene, la sociedad del futuro, la savia nueva está demostrando situarse por encima de tal podredumbre intelectual y vital. Me congratula comprobar cómo se rompen moldes, se avanza, se crece trazando nuevos caminos y retos. Al final como cualquier plaga costará más o menos erradicarla, pero recordemos que en esta vida casi todo tiene remedio. Quizás por el hecho de haberme criado en un barrio, de haber vivido unos años alejado de Tenerife, de pretender mejorar las cosas a mi alrededor, de implicarme, de tomar partido en multitud de causas que siempre entendí justas, aunque pudiera equivocarme; quizás por todo ello me niego a enredarme en la hiedra de la queja perpetua, de la crítica gratuita y de una existencia grisácea. Cometeré errores, por algunos de los cuales he pagado mis facturas, pero el día que me importe tanto lo que piensen los demás como para dejar de opinar o dejar de hacer algo, supongo que estaré muerto. Mientras tanto mi alegría, enhorabuena, positivismo e impulso a quienes cada día intentan crear algo nuevo. Evitemos que cunda el marasmo.

@felixdiazhdez