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La hora del Puerto – Por Agustín M. González Martín

Desde lejos, a donde la vida y el trabajo me han arrastrado, veo a mi añorado Puerto de la Cruz como a una de esas guapas señoras maduras que, a pesar de sus muchos años y sus achaques, conserva un atractivo y una elegancia naturales que la mantienen hermosa, aun con arrugas. El Puerto, es cierto, ha perdido la frescura de la juventud por el desgaste del tiempo y la falta de renovaciones oportunas y necesarias, que con la crisis se hicieron enfermedad crónica. Pero no está ni muerto ni moribundo, por mucho que algunos lo han maltratado e ignorado durante años. Bastará una transfusión de inversión económica y optimismo a granel para que la primera ciudad turística de Canarias recupere su lozanía, su bella sonrisa marinera, y también su competitividad. Sigue siendo un lugar maravilloso para vivir y para descansar porque su historia, su clima y ese ambiente de pueblo entrañable que ha sabido conservar, lo hacen una ciudad acogedora, amable, a la par que cosmopolita. A poco que las administraciones públicas y la iniciativa privada apoyen de nuevo a este destino singular y diferenciado, la ciudad volverá a ser el motor del Norte, porque sus potencialidades siguen intactas, desaprovechadas. Lo que falta es inversión y, sobre todo, convicción. Hace falta creer en el Puerto; desde dentro y desde fuera.

Para empezar, hace falta que los portuenses crean en sí mismos. Hay que recuperar la ilusión, el optimismo y la unidad, para arrimar todos el hombro en la misma dirección, algo que no ocurre desde hace tiempo, por muy diferentes razones. El Puerto necesita un liderazgo que aglutine a todos, que consiga captar los apoyos necesarios y que capitanee la reactivación. Ahora es el momento. Hay unas elecciones a la vuelta de la esquina y de ahí saldrá un nuevo gobierno municipal que, esperemos, sea lo suficientemente fuerte y generoso para, por una vez en la vida, unir a todos los partidos en pos de un objetivo común: el progreso de Puerto de la Cruz. Es hora de poner la ciudad por delante de las siglas y crear un frente común. Se han perdido muchos años en luchas estériles que han pasado factura al municipio, a los partidos y a todos los portuenses. El 24 de mayo la ciudad turística puede dar su primer paso para entrar en un tiempo nuevo, y mejor, si los representantes elegidos por la ciudadanía son capaces de estar a la altura de las circunstancias, y a la altura del momento histórico que vive la ciudad, con la rémora de una deuda importante pero con grandes proyectos y posibilidades que serán realizables si hay unidad, inversión, cooperación y convicción. Es la hora del Puerto y de los portuenses. Ojalá el 24M no resulte una nueva oportunidad perdida…