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La ULL vota masivamente por el cambio de Antonio Martinón

Antonio Martinón, fotografiándose tras conocer los resultados que le han llevado a convertirse en el nuevo rector de la Universidad de La Laguna. / SERGIO MÉNDEZ
Antonio Martinón, fotografiándose tras conocer los resultados que le han llevado a convertirse en el nuevo rector de la Universidad de La Laguna. / SERGIO MÉNDEZ
SARAY ENCINOSO | La Laguna

“El resultado no es mío, es la expresión de un deseo de cambio e ilusión al que han contribuido centenares de personas. Es una gran responsabilidad y quiero gobernar para todos”. Así se expresó anoche el nuevo rector de la Universidad de La Laguna, Antonio Martinón, después de conocer que su “alternativa” había convencido a una mayoría tan aplastante como para ser la más elevada que se ha registrado desde que toda la comunidad universitaria tiene derecho a voto.

El catedrático de Matemáticas obtuvo el 64,15% de los votos y su adversaria Olga Alegre solo el 35,85%. Solo Eduardo Doménech se había acercado a estas cifras la primera vez que optó a dirigir la institución académica, cuando consiguió el 63,50%. Ángel Gutiérrez, en 2003, fue el primer rector que no fue decidido en el Claustro.

Es la mayor victoria, con el 64,15%, desde que el líder de la institución no es elegido por el Claustro

La participación bajó en todos los sectores, pero el porcentaje del alumnado fue el más bajo con diferencia. A pesar de tratarse del más numeroso, también es el que tradicionalmente menos se involucra en los comicios: solo el 20,78% de los estudiantes acudió a las urnas, una cifra algo menor que en la primera vuelta de las elecciones, cuando lo hizo casi el 24%. Estas cifras fueron mucho más elevadas entre el resto de sectores. Votó el 72,18% del personal de administración y servicios, el 85,04% de los profesores doctores con vinculación permanente y el 63,51% de los profesores no doctores. Tanto doctores -63,60%- como no doctores -54,75%- y personal de administración y servicios -66,61%- secundaron la propuesta de Martinón en términos globales. A Alegre, en cambio, la respaldó el 34,40 del profesorado contratado doctor o con vinculación permanente, el 45,25% del profesorado no doctor, el 32,90% del alumnado y el 33,39 del PAS. La decana de Educación, igual que ocurrió en la primera vuelta, volvió a perder en su facultad entre todos los sectores, salvo entre el PDI doctor, que prefirió su candidatura. A Martinón le ocurrió lo contrario: arrasó entre todos los colectivos, especialmente entre los alumnos: de los 113 censados solo dos votaron por Alegre y 111 por el matemático. Martinón reconoció anoche, en su cuartel de campaña ubicado en la Facultad de Ingeniería Informática, que se siente heredero de todos los que han regido la Universidad de La Laguna y que su mayor reto es “recuperar la ilusión”. “Percibo que hay aceptación plena y sincera del resultado. Creo que los que votaron a Olga Alegre aceptan el resultado; cuento con ella y con sus seguidores”. La abultada confianza depositada en forma de papeletas para Martinón hace, no obstante, que “la responsabilidad sea mayor”. El profesor de Matemáticas tiene claro cuál será su prioridad cuando tome posesión del cargo: la acreditación de titulación. “La Universidad de La Laguna no es una mala universidad, pero estoy convencido de que podemos ser mejores, y también de que sin títulos no somos nada”.

El exdecano de Matemáticas no quiso ahondar en las diferencias que ha mantenido durante la campaña con su colega Olga Alegre. Se limitó a reconocer que la campaña ha sido cansada, pero insistió en que esos días son agua pasada. En su cara se veía la satisfacción de haber conseguido convertir el sentir general de la institución en una propuesta de gobierno viable. La misma expresión de felicidad se veía en los compañeros que estarán al frente de los distintos vicerrectorados. Todos siguieron la evolución del escrutinio en la cuarta planta de Informática, donde también estuvieron los dos exrrectores Ángel Gutiérrez y José Gómez Soliño.

Solo el 20,78% del alumnado ejerció su derecho en los comicios y acudió a las urnas

Antonio Martinón nació en La Laguna en 1950. Cursó el primer año de la licenciatura en Ciencias (sección de Matemáticas) en la Universidad de La Laguna el curso 1967/68 y los cuatro restantes en la Universidad de Zaragoza. Se incorporó como profesor de la ULL en 1972, donde impartió docencia hasta 1977 en los estudios de Matemáticas, que habían sido creados en 1969. Estuvo en algunos institutos hasta que leyó su tesis doctoral en 1989. Ha ocupado cargos políticos con el PSOE, entre ellos el de gobernador civil. Decidió presentarse a rector de la ULL porque, según sus propias palabras, sentía que la institución necesitaba un cambio y algunos colegas le propusieron liderarlo. En la primera vuelta de las elecciones, celebrada el 29 de abril, se presentó un tercer candidato, el catedrático de Psicología Juan Capafons, que obtuvo solo el 23% de los sufragios, el porcentaje más bajo. Alegre recogió el el 28% y Martinón el 47,45%.

La segunda vuelta demostró el masivo y contundente apoyo a Martinón, que llega a la institución en un momento complicado: la crisis económica aún arrecia y muchos jóvenes tienen grandes dificultades para costear unas matrículas elevadas. Además, el catedrático debe luchar contra el descontento de un profesorado que ha sufrido recortes salariales y ha sido sobrecargados con múltiples trámites burocráticos. Todo ello mientras se empiezan a acreditar los grados y el ministro José Ignacio Wert intenta imponer la reforma del 3+2. Las tareas son numerosas y nada fáciles, pero asumibles para “el rector del cambio”.