nombre y apellido >

Miguel Ángel Buonarroti – Por Luis Ortega

Al autor del David de la Academia de Florencia, el Moisés de la tumba de Julio II, en San Pietro in Vincolis, y La Piedad de la Basílica de San Pedro del Vaticano, se le atribuyeron accesos de cólera y martillazos contra esculturas propias que no respondieron a sus exigencias artísticas. Ese instante destructor por el exceso de autocrítica, como otros tantos impulsados por la ignorancia y la barbarie, tuvieron carácter irreversible hasta que el Opificio delle Pietre Dure, una institución fundada en 1588 y actualizada en 1975 por la Ley de Patrimonio de Italia, demostró su plena capacidad para revertir, desde la absoluta ruina, un mármol griego, romano, renacentista o neoclásico a partir de restos originales y restablecer la unidad de la pieza sin perder la autenticidad o fabricar una réplica o un falso.

Pude contemplar ese prodigio, una suerte de resurrección, en el Museo del Prado, ante San Juan Bautista niño (130 x 50 cms, fechada en 1496), esculpido por el joven Miguel Ángel Buonarroti (1475-564) y regalada por Lorenzo de Pierfrancesco de Medicis a Francisco de los Cobos, secretario imperial de Carlos V. La pieza estuvo en su castillo de Sabiote y, más tarde, se trasladó a su lugar de enterramiento en Ubeda. Al comienzo de la Guerra Civil, un grupo anticlerical asaltó la capilla del Salvador, saqueó su contenido -incluido el espléndido retablo mayor tallado por Berruguete y esta imagen- y lo quemó en una hoguera. En 1995, la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, propietaria del templo y gestora del ilustre legado del diplomático español, contrató con el instituto florentino la recuperación de la obra a partir de sus restos calcinados; hasta 2012 se practicó una laboriosa investigación documental y fotográfica para descubrir su estado original y en los tres últimos años se procedió a la espléndida reconstrucción.

Después de ser protagonista y motivo de un congreso internacional en la Ciudad del Arno sobre el rescate de obras de arte en situaciones críticas, el Precursor ha vuelto a España y tras su concurrida exposición en la pinacoteca madrileña regresará al oratorio jienense. Ante la emoción de gozar de la única creación del genio renacentista en España, cuesta distinguir las partes que sobrevivieron al bárbaro atentado y las nuevas -realizadas en materiales reversibles- que la complementan; la intervención no sólo asegura la conservación y la contemplación de un original sino también la integración de los nuevos fragmentos que pudieran aparecer en el futuro.