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La pelea del siglo

Mayweather y Pacquiao. | DA
Mayweather y Pacquiao. | DA

JUAN S. SÁNCHEZ | Santa Cruz de Tenerife

Las Vegas late al ritmo de Mayweather y Pacquiao. El combate que más se ha hecho esperar de la historia ha llegado. Money contra Pacman, duelo de estilos en todos los sentidos, en el deportivo y el social. Negro contra blanco, prepotencia contra humildad, diestro contra zurdo. El norteamericano, frío, calculador, nunca da un paso en falso; el filipino, agresivo, de sangre caliente, su valentía le ha jugado alguna mala pasada.

Sólo serán 16.800 personas las que tendrán la oportunidad de ver en vivo un combate que de verdad puede ser apodado el combate del siglo. Y es que discrepancias con los controles, declaraciones fuera de lugar e intereses encontrados evitaron que el duelo del siglo se adelantara algunos años, justo cuando Mayweather y, sobre todo Pacquiao, andaban en el mejor momento de sus brillantes carreras deportivas.

Mirar hacia atrás está prohibido cuando delante hay un desafío tan importante como el que emprenderán esta noche, al filo de las cuatro de la madrugada dos rivales que acometerán un duelo desmesurado en todos los aspectos. Encima del ring habrá 104 combates de experiencia profesional sumados entre los dos contendientes, los 47 correspondientes al de Grand Rapids, saldados con victorias (26 antes del límite).

Mayweather ha evolucionado mucho sobre el cuadrilátero. El norteamericano es listo, estudioso, se adapta a la perfección a las cartas que trae su rival… y siempre tiene una mano mejor que la de su oponente. Si este trae un póker, Money siempre tendrá un repóker. El antaño Pretty Boy no es el killer que solventó 12 de sus primeros 13 combates en el boxeo rentado por la vía rápida. El Mayweather moderno es diferente y de sus últimos 12 compromisos diez han acabado en decisión de los jueces a su favor.

Hay algo extraño en este Mayweather que se dejó la arrogancia en casa para mostrarse muy respetuoso durante el último cara a cara ante Pacquiao. Money no echó mano de su discurso habitual con aires de superioridad, de ser divino. Al contrario, el norteamericano, que había utilizado apelativos muy despectivos en épocas anteriores para referirse a Pacquiao como “el amarillo” o “el mono” señaló que era “la hora de pelear”. “Para eso estamos aquí”, señaló un cordial Mayweather que repartió sonrisas entre los asistentes a una rueda de prensa donde también intervinieron los entrenadores de los dos púgiles, Floyd Mayweather Sr. y Freddy Roach.

“Me siento bien y estoy fuerte y convencido de que daremos un gran espectáculo”, señaló el maestro moderno del pegar y que no me peguen, la regla básica del boxeo. “Este es mi trabajo, es un negocio y he estado aquí antes”, dijo Money que se sintió “orgulloso” por poder estar “en el evento más grande de la historia”. Porque tal y como dijo Mayweather su combate con Pacquiao será, hasta el momento, el espectáculo deportivo de mayor repercusión y rentabilidad de los celebrados hasta hoy.

El norteamericano, nacido y criado en una familia acomodada, contrasta con el filipino, un hombre que tuvo que pedir limosna en las calles de Manila o de buscar alimentos en la basura para poder llevarse algo a la boca.
Pacman es la humildad en persona. “Va a ganar porque el boxeo merece un referente humilde y entregado como él”, señalaba ayer mismo el campeón nacional del peso crucero, el catalán César Córdoba, que consideraba que Pacquiao “tiene más pelotas, más corazón y se entrega más encima del ring”.

Su pronóstico contrasta con el del gran Javier Castillejo. El Lince de Parla, mejor boxeador español de todos los tiempos, ya tiene el combate diseccionado en su cabeza. Castillejo sabe lo que es saltar al cuadrilátero del MGM Grand. Lo hizo en condición de monarca mundial del peso superwélter un 23 de junio de 2001 para medirse al legendario Óscar de la Hoya. “Ese ambiente no se me olvidará jamás, es algo que no muchos pueden contar, pero es cierto que Las Vegas es diferente”, señalaba el ex boxeador madrileño, cuyo pronóstico para el pleito de esta noche es el de un triunfo “por decisión” de Mayweather.

En su esquema mental del combate, Castillejo aseguraba que “Pacquiao irá puntuando en la primera parte de la pelea y ganando esos asaltos, pero según vayan pasando asaltos Mayweather se impondrá. Pacquiao es más explosivo, es muy rápido, pega más fuerte y es zurdo pero ha perdido y ha besado la lona mientras que Mayweather tiene una defensa buenísima, también es rápido y controla muy bien los tiempos así como el sentido de la distancia”.

El pleito se podrá ver en España a través de tres vías, todas previo pago de 12 euros, un precio bastante más asequible al de los 100 dólares que cuesta el pinchazo de pago por visión en Estados Unidos. La velada será emitida por taquilla de Canal Plus, Total Channel y Marca.com y tendrá varios combates previos, dos de ellos de sumo interés.

El doble campeón olímpico, el ucraniano Vasyl Lomachenko, se jugará el cinturón de campeón mundial WBO del peso pluma ante el portorriqueño Gamalier Rodríguez. Antes, a diez asaltos, el invicto mexicano Leo Santa Cruz deberá superar, teóricamente con facilidad, a su compatriota José Cayetano.

Serán actores secundarios de una película en la que Mayweather y Pacquiao en la que habrá un tercer hombre sobre el ring, el árbitro Kenny Bayless. Alejado infinitamente de las millonarias cifras económicas que se manejan para el combate, Bayless tendrá la responsabilidad de dirigir el auténtico combate del siglo después de haber sido testigo en directo de más de dos decenas de combates con títulos mundiales en juego, entre ellos el Mayweather-Maidana o el Mayweather-Saúl Canelo Álvarez.

Bayless tendrá que supervisar, por ejemplo, el protector bucal que usará Floyd Mayweather, que ya ha anunciado que tiene incrustaciones de oro, diamantes y la pasta está hecha con billetes de 100 dólares. Su valor se calcula que ronda los 25.000 dólares. Pacquiao, por su parte, vestirá los pantalones más caros de la historia y no precisamente por el compuesto con el que estarán hechos. Sus patrocinios en el calzón que la marca Nike le ha diseñado para el combate le reportarán unos dos millones de dólares de beneficio. Por cifras y por expectación, señoras y señores, aquí tienen el combate del siglo.

Con la cabeza y con el corazón
Javier Castillejo. “Mi corazón va con Pacquiao, pero ganará Mayweather por decisión”.
Adasat Rodríguez. “Floyd ganará porque Pacquiao no traspasará su guardia, Quiero que gane y se retire invicto”.
César Córdoba. “Va a ganar Pacman, quiero que gane porque es más humilde, tiene más pelotas y corazón”.
Ibrahim López. “Ganará Floyd porque es un gran contreador y tiene una gran defensa pero quiero que gane Manny porque es humilde y respetuoso”.
Zeben García. “Me gustaría que ganara Pacman pero si tuviera que apostar dinero lo haría por Floyd”.
Zeben Díaz. “Quiero que gane Pacquiao pero creo que ganará Floyd, anula a todos los boxeadores, es muy listo”.
Ruymán Delgado. “Gana Mayweather, tirará de astucia y no sé quien quiero que gane. Pacquiao es muy buena persona”.
Artem Haroyan. “Me gusta más Pacquiao y quiero que gane, pero va a ganar Floyd. Acabará a los puntos y ganará”.
Amelio de Arcos. “Gana Mayweather, correrá más que nunca y Pacquiao hará el combate que él quiere. Yo prefiero al filipino”.
Tito Gil. “Gana Floyd, tiene muy buena defensa pero me encantaría que el filipino le diera una cura de humildad”.
Las Vegas respira millones de dólares por todos sus puntos cardinales
Cifras incalculables. Las estimaciones económicas disparan los millones de dólares de ganancias hasta cifras incalculables. En principio, sumando la bolsa, patrocinios y ganancias por derechos de pago por visión, Mayweather podría embolsarse 240 millones de dólares y Pacquiao alrededor de 160.
Reventa hasta en el pesaje. Tal es la expectación que se ha creado para el evento que hasta las entradas para el pesaje de anoche, a diez euros en su precio original, se cotizaban a 350 dólares en la reventa.
Merchandising infinito. Las tiendas de souvenirs hacen su agosto en estos días. Son cientos los productos que ofrecen, desde camisetas, guantes, pósters o llaveros. En Las Vegas se han hecho hasta tartas del combate.
Apuestas por todo lo alto. Las casas de apuestas se mantienen alerta. Ya hay quién ha apostado 500.000 dólares al triunfo de Pacquiao. Se cree que se pueden invertir entre 60 y 80 millones de dólares en relación al combate para el que Mayweather es favorito.
Entradas agotadas. Desde hace días las 16.800 localidades del MGM Grand Hotel Casino de Las Vegas están agotadas. En principio sus precios oscilaban entre los 1.500 y los 10.000 dólares. En reventa se han pagado hasta 350.000 dólares.
Otros combates del siglo. No es exagerada. Antes lo fueron los Alí-Frazier, Alí-Foreman, Tyson-Holyfield o cualquiera de los protagonizados por los cuatro fantásticos: Hagler, Hearns, Leonard y Durán, entre ellos.