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El pequeño de la clase se hace grande

JUAN S. SÁNCHEZ | Santa Cruz de Tenerife

Alberto Aladrén, antes de partir hacia Murcia. | DA
Alberto Aladrén, antes de partir hacia Murcia. | DA

Tenerife sigue siendo cuna de grandes talentos pugilísticos. La cantera insular sigue sacando proyectos de futuro que aseguran que el relevo generacional estará asegurado durante un buen puñado de años.

El abanderado de una nueva generación de boxeadores que emergen desde abajo, con trabajo, sacrificio y sufrimiento día a día en los gimnasios tinerfeños, es el jovencísimo Alberto Aladrén. Enrolado en el equipo del Goleden Pegasus y radicado en el gimnasio Dude Box, en Candelaria, Alberto viajó ayer hasta Los Alcázares, en Murcia con un cargamento de ilusión y de emoción.

Atrás quedaron los duelos de exhibición con los que rodaba por los cuadriláteros tinerfeños dejando boquiabiertos a los aficionados. Atrás quedó también su debut como amateur en el campo de lucha de Tasagaya, en Güímar. Lo que hay por delante es lo que cuenta ahora para el pequeño de los Aladrén y también para su entrenador, el ex campeón nacional del peso crucero, Ibrahim López.

El Pegaso es el que mejor conoce las cualidades de su jovencísimo pupilo de 15 años. “Alberto está en su mejor momento”, reconocía ayer Ibrahim ya instalados en la localidad murciana desde donde aseguraba que “para su corta edad tiene mucho desparpajo a la par que talento y está muy ilusionado por ser su primer campeonato y por poder hacer al fin lo que más le gusta, que es boxear”.

Lo dice el hombre que instruyó por primera vez a Alberto cuando el joven apareció en el gimnasio para convertirse en boxeador. “Él jugaba al fútbol en el Barranco Hondo y le regalaron un saco de boxeo los Reyes Magos y se emocionó tanto que le dijo al padre que quería dejar el fútbol y ser boxeador”. Han pasado tres años y Alberto, de momento, ya ha cumplido con sus primeras metas. Ahora le toca competir a nivel nacional en un campeonato donde no se regala nada.

“Venimos con mucha ilusión, pero con un objetivo claro, que se divierta, que aprenda sobre el ring y que disfrute la experiencia, que ya habrá tiempo de venir con otros objetivos”, subrayaba un Ibrahim López al que se le notaba tan ilusionado como al más pequeño de los alumnos de su clase, aquel que respondió con rotundidad que quería ser “campeón del mundo” en su primera entrevista televisiva para el programa Tribuna Alta en su espacio para el boxeo. Alberto ya ha conseguido su primer triunfo, plantarse en Murcia. Todo lo que venga ahora será el premio a su constancia y su valentía.