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Rehabilitar el edificio anexo al Cabildo cuesta 7 millones de euros

La idea es preparar el edificio para una posible ampliación futura a la zona de aparcamientos. | SERGIO MÉNDEZ
La idea es preparar el edificio para una posible ampliación futura a la zona de aparcamientos. | SERGIO MÉNDEZ

JESSICA MORENO | Santa Cruz de Tenerife

A mediados del año 2013 se detectaron algunos problemas estructurales en el edificio anexo al Cabildo de Tenerife, lo que obligó a la Institución insular a trasladar a varios departamentos, con sus correspondientes empleados, a otras sedes, como pueda ser el Recinto Ferial o el antiguo inmueble de Telefónica, situado en el barrio de Cruz del Señor. En un primer momento, tras el análisis de los expertos se declaró la actuación de emergencia en algunos puntos, obra que terminó a finales del año pasado. Aún así, este inmueble necesita, para volver a estar en funcionamiento, una inversión de cerca de siete millones de euros, la cual previsiblemente se irá llevando a cabo en los próximos años de manera paulatina.

Así lo explicó a DIARIO DE AVISOS el coordinador insular de Hacienda, Juan Carlos Pérez Frías, quien señaló que la actuación de emergencia, ya ejecutada, ha supuesto el coste de unos 500.000 euros, mientras que se baraja que la obra necesaria para adecuar todo el edificio ascenderá a entre 6 y 6,5 millones de euros, lo que supone que la inversión total se calcula en unos 7 millones. Aclaró que el 13 de septiembre de 2013 se declaró la intervención de emergencia para analizar lo que había ocurrido, tras detectarse algunos problemas en parte del edificio.

Tras el informe se aconsejó el desalojo del inmueble y la necesidad de reparación y refuerzo de algunos pilares. En concreto, desde octubre de 2013 hasta diciembre de 2014, momento en el que se recibieron las obras, se llevó a cabo, entre otras actuaciones, el refuerzo y la reparación de un total de 22 pilares (12 en la planta baja, siete en la primera planta y tres en la planta segunda) de los 70 que hay en total. Además, se reforzó la estructura que soporta los torreones del edificio anexo en la vertiente que da a la calle Imeldo Serís. Todo esta obra estuvo motivada después de que se detectara la cesión de parte de un falso techo en la planta baja del inmueble. Algunos de los departamentos ubicados en esta zona y que tuvieron que cambiar de sede fueron Turismo, Atención al Ciudadano o Movilidad, entre otros. Pérez aclaró que el traslado del personal se decidió no por problemas de seguridad, sino para agilizar la ejecución de los primeros trabajos.

Independientemente de estas obras declaradas de emergencia, el edificio, que tiene casi 70 años y fabricado con materiales no adecuados, según explicó Pérez Frías, requiere de otras mejoras que según los previsto se irán realizando en los próximos dos años. En estos momentos, la Corporación está trabajando en la redacción de los pliegos para la licitación del concurso. El objetivo es que se lleve a cabo por fases, planta por planta, de tal manera que se puedan ir poniendo en servicio en función de las necesidades.

El responsable insular de Hacienda y Patrimonio aclaró que el edificio no corre peligro en estos momentos y matizó que se aprovechará la obra para adecuar la estructura y el diseño a las necesidades insulares, ampliando así su funcionalidad. Aunque ahora no se prevé una ampliación del inmueble, sí que se quiere aprovechar para que la mejora permita un posible incremento hacia la zona de Bravo Murillo. De esta manera, una vez concluida, podrán ir retornando las áreas de la Corporación que así se considere. Independientemente de eso, el inmueble ubicado en la Cruz del Señor seguirá albergando algunos departamentos.

La previsión insular hasta ahora es que una vez concluida la redacción del proyecto, sacarlo a concurso este año-al menos una parte-, con el objetivo de que los trabajos puedan estar culminados “en dos o tres anualidades”, siempre en función de la “disponibilidad presupuestaria”, aclaró Pérez Frías.

Historia de la sede del Palacio insular
El Palacio Insular fue inaugurado a finales de 1940 -aunque la obra empezó en 1935- y sus oficinas tuvieron que ser ocupadas rápidamente, dado que el capitán general había manifestado la intención de destinarlas a usos propios de la administración militar, según recoge la web del Cabildo. Este nuevo edificio, diseñado por el arquitecto José Enrique Marrero, albergó en su momento diferentes dependencias de entidades ajenas al Gobierno insular junto a las que estaban reservadas a este último. Así, fue residencia del gobernador civil y sede de Iberia, de la Junta Provincial de Propaganda, de la Junta Administrativa de Obras Públicas y del Distrito Minero y, durante un tiempo, también de la Delegación de Hacienda.