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Sálvese quien pueda – Por Cristina Molina

Ya estamos oficialmente en campaña electoral. Elecciones a la vista, sálvese quien pueda. Seguramente sea el periodo más antipático de la actividad política. Hacer que alguien que no ha encontrado motivos durante toda una legislatura para confiar en un político, la deposite en un par de días casi por arte de magia. De hacer política por arte de magia, sálvese quien pueda.

Los últimos días de precampaña estuvieron de visita en Canarias el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el portavoz del comité de campaña del PP, Pablo Casado. También fueron entrevistados María Australia Navarro, Fernando Clavijo y Patricia Hernández en La Noche en 24h el pasado miércoles. A unos les da por cantar misa gregoriana. A otros les da por prometer el oro y el moro. De la hipérbole y el derroche verbal a la hora de describir el -siempre cuestionable- papel de los diferentes partidos en esta legislatura, sálvese quien pueda.

La realidad política está cambiando, qué duda cabe. Sin embargo, no podemos vislumbrar el sentido de este cambio si no sirve para destupir los bajantes. Todo indica que la alcantarilla de Coalición Canaria será la primera o, a lo sumo, la segunda fuerza más votada. Veinte años de hegemonía y una infinita decadencia en las instituciones y administraciones canarias no es todavía suficiente para poner fin a los gobiernos nacionalistas en esta tierra.

Los artificios que se usen para captar eventualmente la atención de los votantes no deberían descentrarnos. Del postureo electoral, líbrese quien pueda. Lo que debería preocuparnos y a lo que deberíamos dedicar nuestros esfuerzos es a comprender por qué buena parte de los canarios no logra despojarse de ese mal entendido sentimiento de pertenencia que, en lugar de arraigarnos en lo nuestro, nos excluye del futuro y el progreso. En definitiva, del nacionalismo, sálvese quien pueda.

@cristination_