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WhatsApp sin hablar – Por Domingo J. Jorge

Ahora de todo se hace un grupo de WhatsApp. No me diga, amigo lector, que no le ha tocado estar en un grupo, porque de todo hoy hacemos un grupo de chat. Cumpleaños de los niños, chat; mamás y papás de la clase, chat; para salir hoy domingo las familias, grupito; para hablar sobre lo que hicimos anoche tras la cena, por Facebook; y es que hemos hecho de todo un chat.

El WhatsApp y las redes sociales nos dominan. Son parte de nuestro trabajo, sí, en muchos casos, pero a veces nos superan, superan nuestra relación como personas, nos dejan sin hablar. No sé si les ha pasado. Pero yo me he sentado en una cafetería, miro a mi alrededor, y me encuentro a la pareja sentada, cada uno con su cortado delante, y el silencio ante ellos. Observas al señor de al lado y su mirada está fija en la pantalla de su móvil. Más de una vez, hasta el camarero está guasapeando -un verbo nuevo, nuestra lengua crece-, y dudo si le tengo que pedir lo que quiero tomar a través de un mensaje a su móvil, o lo sigo haciendo, como toda la vida, con el por favor, me pone un café solo.

Sí, las nuevas tecnologías son necesarias. Nos abren nuevas puertas para la comunicación, pero a lo mejor hay que cerrar la puerta de vez en cuando, y no por la corriente. Otra cosa, no sé si les ha sucedido esto también. Normalmente, hasta hace poco, si no te cogía alguien del trabajo el teléfono, o lo solías intentar más tarde, o le enviabas un correo electrónico. Ahora nos encontramos con la gran duda y pregunta de cómo comunicarnos con el otro: por WhatsApp, Twitter, Facebook, etcétera. Claro, otra duda, por dónde lo leerá, por dónde me podré comunicar con él.

Pero, cuando elegí el tema del WhatsApp para mí columna, lo hacía porque ahora hasta las campañas se hacen y se siguen por el WhatsApp y las redes sociales. Ahora, casi se van cogiendo posiciones y posibilidades de voto por el número de seguidores en los muros de cada candidato. Por cierto, ya más de un médico te da cita en su consulta a través del WhatsApp. A mí, por favor, me sigue gustando el tú a tú. Prefiero, sobre todo, hablar.