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El 33,6% de las atenciones de Proyecto Hombre en Canarias en 2014 se deben a la cocaína

El 88 por ciento de las personas que acudieron a un centro de Proyecto Hombre en Canarias en 2014 eran hombres y la sustancia a la que más personas tenían adicción era a la cocaína (33,60%), según se desprende del Informe 2014 del Observatorio Proyecto Hombre sobre el Perfil de las Personas con Problemas de Adicción en Tratamiento.

En España, el 32,2 por ciento de las personas que en 2014 acudieron a un centro de Proyecto Hombre para solicitar tratamiento por problemas de adicción a las drogas estaba trabajando y sólo el 2,68 por ciento se dedicaba a actividades ilegales.

Además, de las personas que estaban trabajando, el 54,7 por ciento trabajaba a tiempo completo. “Esto demuestra que el problema de las adicciones a las sustancias ilegales lo tenemos en las casas, en los trabajos y en la sociedad”, ha señalado el portavoz del Observatorio de Proyecto Hombre, Félix Rueda, para informar de que el 0,21 por ciento se dedicaba a la prostitución.

Estos datos se han obtenido tras analizar a 1.914 personas de 13 comunidades autónomas que solicitaron ayuda a lo largo del 2014. El perfil medio de los que sufren problemas de adicción en tratamiento es de hombre español, soltero, de 37 o 38 años, que vive en una ciudad grande, con nivel de estudios bajo o sin estudios, y cuya fuente principal de ingresos es la familia o amigos.

Ahora bien, a pesar de que los hombres son los que solicitan más tratamiento en la asociación, Rueda ha destacado las “desigualdades” de género que han encontrado al analizar los datos. Y es que, sólo el 15,3 por ciento de los que acudieron a estos centros eran mujeres. Un bajo porcentaje que lo ha achacado a las barreras existentes en el acceso a los recursos, a una mayor estigmatización social y a las cargas familiares que a menudo arrastran y que dificultan las posibilidades de recuperación.

Además, las mujeres que acceden a terapia tienen de media dos años más que los hombres y tardan casi tres años más que ellos en iniciar el consumo. Si se analiza de nuevo el empleo, el informe ha mostrado que mientras que el 34,08 por ciento de los hombres tiene el trabajo como fuente principal de ingresos, sólo el 21,83 por ciento de las mujeres cuenta con un puesto de trabajo.

En este sentido, ellas aluden tener más problemas económicos que los hombres, dato que, a juicio de los expertos, “no llama la atención” si se tiene en cuenta que el ingreso medio percibido por ellas es de 717 euros, frente a los 1.046 euros que perciben ellos.

Asimismo, mientras que el 27,59 por ciento de las mujeres viven principalmente con su pareja, el 25,64 por ciento de los varones lo hacen con sus padres. No obstante, y aunque tardan más en solicitar ayuda por problemas de adicción a las drogas, sí que admiten tener problemas familiares (75%) -frente al 68,89% de los hombres- y problemas de pareja (69,42%) – en comparación con el 65,26 por ciento de los varones-.

LAS MUJERES PIDEN AYUDA POR ALCOHOL Y LOS HOMBRES POR LA COCAÍNA

Respecto a las sustancias consumidas, los datos del informe han mostrado el 29,07 por ciento de las mujeres acceden a tratamiento por problemas con el consumo abusivo de alcohol y el 31,39 por ciento de los hombres por cocaína.

“El alcohol es una sustancia legal y las mujeres suelen consumirlo en sus casas y de forma continuada. Y es que, no está igual de visto que una mujer consuma alcohol a que lo haga un hombre”, ha apostillado el portavoz del Observatorio de Proyecto Hombre.

Estas declaraciones han sido corroboradas por el presidente de la asociación, Luis B. Bononato, quien ha insistido en que son “marginadas” por la sociedad e, incluso, por su propio ámbito familiar ya que se les suele exigir “muchísimo más” que a los hombres.

Ante esto, el informe, como en años anteriores, ha mostrado una “muy fuerte” relación entre padecer una adicción y sufrir algún tipo de abuso. Así, el 58,1 por ciento de las mujeres y el 39,5 por ciento de los hombres padecían algún tipo de abuso emocional; el 46,6 por ciento de ellas y el 20,5 por ciento de ellos daños físicos; y el 23,3 por ciento de las mujeres y el 2,7 por ciento de los varones abusos sexuales.