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Los alumnos coinciden en que el profesor era muy familiar con ellos

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Mal día para el profesor lagunero acusado por dos de sus exalumnos por supuestos abusos sexuales. Si ya de por sí resulta contrario a sus intereses que ambas víctimas hayan declarado de forma consistente, ajustándose a la primera versión dada, ayer varios testigos cuestionaron la versión que ofreció el docente en cuestión, de nombre Daniel, en la primera sesión del juicio, que se celebra en el Juzgado de lo Penal Número 8 de Santa Cruz de Tenerife. El mejor ejemplo de ello es que todos los testigos y los dos denunciantes coinciden en algo que el profesor negó: que su trato con los chicos era muy familiar, especialmente con los participantes en un grupo que organizó una de las actividades extraescolares donde supuestamente se produjo uno de los abusos. Precisamente, el denunciante de este caso vio ayer respaldada su versión cuando otra de las profesoras que custodiaba la actividad confirmó que ambos durmieron en sacos de dormir contiguos, lo que Daniel también negó el primer día. Por lo que respecta al segundo denunciante, coincidió con el primero en un aspecto que otorga credibilidad a las víctimas de abusos sexuales: sus versiones no varían a lo largo del proceso. El que declaró ayer se ratificó plenamente en lo que ya ha expuesto durante el proceso, un relato que incluye varios episodios en domicilios del acusado y que tanto la Fiscalía como las dos acusaciones particulares califican como delito continuado. El chico desveló que cuando sucedieron los hechos sintió miedo y vergüenza, un estado emocional que le condujo al silencio, pero que al saber de la primera denuncia decidió presentarse en el juzgado lagunero que instruyó esta causa.

Habituales en el coche

Al respecto de la denuncia de este muchacho, al igual que el otro menor de edad cuando ocurrieron los hechos denunciados, hay que añadir que varios de los testimonios confirman que era habitual que Daniel los llevara en su vehículo. Este profesor lagunero está acusado de dos delitos de abusos sexuales, uno de ellos continuado, por el que la Fiscalía solicita cinco años y dos meses de prisión, mientras que una de la acusaciones particulares eleva el conjunto de la condena a seis años y nueve meses.